martes, junio 28, 2011

¿Mierda de artista o artista de mierda?



¡Ah, ser poeta! ¡Qué maravilla, aunque sea ser uno falso! ¡Levantarse por la mañana y escuchar el gorjeo de los pájaros, surcar las avenidas, aprehender el susurro de la piedra! Poesía, como arte, o amor, son palabras abusadas. Palabras cajón de sastre que se nos han quedado demasiado grandes. Palabras basura. Nosotros, los parlantes, somos demasiado vagos, desidiosos, imprecisos y no queremos enfrentarnos a los conceptos. Por eso usamos poesía, arte, amor, subsecretario, palabras que casi no dicen nada. ¿Acaso tiene algo que ver el amor de una pareja adolescente con el amor incondicional de una madre, con el amor a una fiel mascota peluda, con el amor de un hincha por los colores de su equipo? ¿Tiene acaso algo que ver con el amor el enamoramiento? ¿Con la pasión? Somos demasiado vagos para llamar a las cosas por su nombre, por eso tenemos poesía (qué paradoja), arte y amor. Arte es pintar las Meninas y los metros cúbicos de aire que contienen, pero también llenar de heces una lata de conservas y venderla por 90.000 dólares en Sotheby’s. Arte es esculpir como Praxíteles o Rodin, pero también arrimarte al morlaco como José Tomás, ser un matarife suicida de culo prieto y pocas luces (exceptuando el traje). El arte del buen conversador, el arte de la cocina, el Asesinato considerado como una de la Bellas Artes. Y, en fin, la poesía, qué no cabe ahí, que no cabe en el palabro más etéreo, una vieja desconocida que acompaña al hombre desde que el hombre es hombre sin haberse quitado la careta. ¿Dónde está la poesía? ¿Dónde la persiguen los poetas con sus cazamariposas, dando brincos? ¿En los orbitales electrónicos del átomo de hidrógeno? ¿En el fatídico borde de un suspiro? ¿En la barra de un bar de última hora? ¿En el amor? ¿Qué amor?

Esto le decía yo a Olga cuando, sentada en el sofá, de riguroso negro y bebiendo vino, me preguntaba: ¿y qué se siente al ser poeta?

jueves, junio 16, 2011

Pobrecitos diputados, que les pintan con spray


La clase política en pleno se rasgó las vestiduras ¡zas! ante las protestas en el Parlament, con una unanimidad, compadreo y fuerza que solo se ve cuando tienen que subirse los sueldos. ¡Olé! ¡Ya podían hacer así de bien los Pactos de Estado! Su indignación por unos sprays y una pequeña algarada apesta a cinismo e hipocresía grandilocuente amparada en el lenguaje institucional de siempre, ese que utilizan para engañar al espectador medio de los informativos porque, osea, debe de ser una cosa muy seria. Sin embargo, otros derechos que también ampara la Constitución y son fundamentales para la convivencia democrática y blablablabla (ya saben vivienda digna, trabajo y demás) no les duelen tanto cuando se escamotean. Qué raro.
En efecto: están asustados.


1. Como se explicó, la idea de parar el Parlament era quimérica, más un símbolo, un impacto mediático, que un propósito real, porque, aun en el caso de haberlo conseguido ¿hubiera servido para algo?

2. Es curioso como a la mínima salida de las líneas prefijadas, lo políticos quieran desvirtuar lo que se ha llamado Movimiento 15-M. Esta actitud responde a dos cosas: el oportunismo y el miedo. Han visto la oportunidad de oro, y en plan Fuenteovejuna, se aferran a ella. Si en verdad esto deslegitima al 15-M, entonces la clase política se deslegitima (cada cargo, cada sesión, cada partido) varias veces por minuto, cada vez que abren la boca, en cada telediario. No olvidemos a los imputados, los “rifi-rafes parlamentarios”, o el desaguisado general en el que nos pilotan de rodillas y a ciegas.

3. La pregunta, hace unas semanas, era si la mera protesta servía para algo. Bueno, parece que las exigencias de mejor democracia y demás ya empiezan a aparecer en la boca de algunos políticos, incluso de manera perversa, como en Esperanza Aguirre. No es nada, pero es algo: un comienzo. Hay que seguir hasta que algo, ¡alehop!, se materialice.

4. ¿Se acuedan cuando querían hacer simpáticos manifestódromos a las afueras de las ciudades donde pudiera uno manifestarse en círculo sin molestar a nadie?

5. En fin, que se ha magnificado lo anecdótico para intentar tapar lo escandaloso: el recorte que en sanidad y educación que se iba a cocinar ayer, la falta de respeto a los programas políticos que se votaron el 22 M o, también, los 15.000 desahucios que se han llevado a cabo en el primer trimestre del año y en los que los desahuciados mantienen la deuda con el banco aun sin casa (recordemos que hay 3 millones de viviendas vacías en manos de constructoras y especuladores). Ante esto, la verdad, lo de ayer me parece el corro de la patata. ¿Por qué no hacen algo? Yo creo que se mueren de vergüenza. Cuanto más se indignen nuestros próceres, es que mejor lo están haciendo los indignados.


La toma de la Bastilla tampoco tenía consentimiento del Rey, que, seguramente, desde el palacio de Versalles exclamó: “Oh la la, están cruzando las líneas rojas”. Luego le cortaron el gaznate. Hoy se estudia este evento en el colegio como cuna de nuestra querida democracia liberal, de nuestras sacrosantas Constituciones. ¿Cuál será la Bastilla que abra las puertas de la Democracia 2.0?


(en la imagen una pintada de la Internacional Situacionista francesa pidiendo la 'abolición del trabajo alienado'. Al menos había trabajo)

miércoles, junio 15, 2011

Logaritmos calentorros



- Pues mira, resolvemos y resulta esta función tan bonita – le dije a mi alumno Miguel.
- ¿Bonita? ¿Una ecuación matemática bonita? Eso no puede ser…
- Sí, hombre… ¿No la ves bonita?
- Noooo. Será interesante o útil o algo así, pero una ecuación no puede ser bonita.

Creo que fue Marcel Duchamp, que abrió las puertas al arte conceptual con su celebérrimo y muy quemado urinario, quien criticó y calificó como arte retinal aquel cuya belleza solo se captaba visualmente, véase la pintura, fotografía, etc. Eso no se lo dije a Miguel para no liarle, pero se lo digo a ustedes. El arte conceptual tiene una belleza que se capta con las neuronas, un arte que radica, como indica su nombre, en el concepto, esa arquitectura invisible. Mucha de la gente que abomina el arte moderno (ese cliché de señoras mayores en cafés en tardes de domingo), es porque no ha realizado este cambio cognitivo entre un tipo de arte y el otro. Sigue en el otro paradigma, y eso que han pasado ya tropecientos años. Cuando cambias de paradigma, como decía Thomas Kuhn, es como cuando en esos juegos de visión 3D (véase, nunca mejor dicho, El Ojo Mágico) comienzas a ver relieve en una ilustración plana. No sabes cómo, pero lo ves. Aquí ocurre igual.

Con la matemática y las leyes físicas escritas en lenguaje matemático ocurre tres cuartos de lo mismo. Hay mentes-escarabajo que no solo no aprecian la belleza de estas formas, sino que ni siquiera conciben que puedan apreciarse de ninguna manera.

- Mira Miguel, la belleza de una ecuación, de una forma matemática no es como la belleza de un cuadro. No es que sea bonita a la vista, es que es bonita al intelecto…
- ¿Como el Final Fantasy?
- Nooo… Bueno, no sé, yo qué sé, igual sí. El caso: sí por ejemplo se trata de una ley física, se valora que sea sencilla. Por alguna razón los científicos dan por hecho que la naturaleza se rige por leyes sencillas, no por formulas matemáticas largas y complejas como butifarras. Un ejemplo que conocerás de sobra: E=mc2, la ecuación de la masa-energía de la Teoría General de la Relatividad de Einstein. Mira que la Teoría es compleja, pero sus resultados, como este, es bastante simple matemáticamente y de una importancia mayúscula y superlativa. También se valoran otras cosas como la simetría, o la analogía o conexión con otras leyes de otras ramas de la Física. Otro ejemplo, más difícil, podría ser la ecuación de Schrödinger que rige el comportamiento mecanicocuántico de las partículas subatómicas.
- ¿Y cuándo consigues demostrar un teorema de manera elegante, eso también es la belleza de las mates?
- Veo que lo has pillado.
- ¿Y hay logaritmos que están buenorros?
- Umpf!

(En la imagen el artista disidente chino Ai Wei Wei tocando los huevos. El jarrón de la dinastía no se cuántos que se carga, vale muchimillones. Arte para el cabezón)

sábado, junio 11, 2011

Toda la verdad sobre el Mundo de la Cultura



- Hostia, tú eres la famosa fotógrafa Fulanita de Tal ¿no?
- ¿Eh? Sí, sí, soy yo.
- Qué fuerte.

Fulanita se dirige a unas niñas muy monas que pasan con una copa en la mano. Acceden a ser retratadas por el prestigioso objetivo de De Tal. Sacan pecho, o teta. Casi no caben en sus vestidos, por varias razones. Se van muy contentas.

- Pues yo me llamo Txe Peligro. Encantado.
- Ah, encantada, encantada.
- ¿Te apetece tomar una copa? Precisamente iba hacia la barra…
- Esto… no, no, que estoy trabajando. Pero gracias, eh.
- Bueno.

Fulanita fotografía a un performer con el pelo metálico y lentillas rojas. El dj sube los beats y en la pista aumenta el desparrame. Se ve todo borroso.

- Oye, me encantaron tus fotos de Kate Moss con la metralleta. Y el reportaje de parejas homosexuales en la guerrilla nepalí. Y la publicidad de Nike. Soy fan.
- Muchas gracias.
- ¿Cómo es que estás fotografiando fiestas? ¿Algo para El País Semanal? ¿La nueva juventud festiva? ¿Drogas y electrónica? ¿Pasotismo posmoderno?
- No, no, es para la discoteca. Para que la gente se vea en la web borracha.
- Vaya, pues si que deben de andar mal las cosas para que tu tengas que dedicarte a esto…
- Sí, la verdad es que sí. No me sale otra cosa, así que me he tenido que volver a las fiestas nocturnas. A veces hago las BBC. Bodas, Bautizos y Comuniones.
- Joder, con lo que tú has sido.
- Bien conjugado, aunque duela.

Fulanita dice a una pareja muy pintona que posen en un sofá de cuero rojo besándose provocativamente. Lo hacen, resulta excitante.

- Oye Fulanita, ¿y cuánto cobras?
- ¿Por qué? ¿Por un book? ¿Un reportaje? ¿Una publi?
- No. Por follar.

jueves, junio 02, 2011

El diestro y la chipionera



Ya lo dicen por ahí: hay que separar al artista de su obra, el autor ha muerto, la obra de arte es autónoma, uno la crea y se va dando brincos por ahí, alegremente, entre las furibundas neuronas del público. Es conocido que la bondad de la obra no se corresponde con la bondad del autor: muchos grandes artistas y literatos eran, a la sazón, grandes hijosdeputa. Picasso era un mujeriego irredento, dicen, y Marcel Proust disfrutaba aplicándole electrodos a ratas en los genitales, dicen, aunque quién sabe, hay muchas envidias. Martin Heiddegger era nazi.

Un ejemplo claro es Rocío Jurado, de cuya trágica y televisada muerte se cumplen ahora cinco años (cómo pasa el tiempo). A mí la Jurado me caía bastante mal cuando la veía recorriendo los programas de la tele aireando su vida privada, se la veía inculta y un poco zafia. Pero, amigos, qué arrestos le echaba cuando se arrancaba a cantar, sobre todo aquel Amor Brujo de Manuel de Falla que tanto le gustaba de niño al que esto suscribe. Por lo demás la vida de la Jurado, con su boxeador y luego su torero, su Rociíto y su cáncer de páncreas, podría haber sido un drama en blanco y negro de la Edad de Oro de Hollywood. Su papel lo podría haber interpretado Sara Montiel, ya puestos.

El caso contrario es el de José Ortega Cano. Profesionalmente me cae como el culo, como todos los toreros, claro. Lo fascinante es cómo un hombre tan cruel como para ganarse la vida torturando animales con el beneplácito de un público sádico y vociferante podía guardar tantos sentimientos dentro. A Ortega Cano la cara de tortura con la que acompañó día a día el declive de la chipionera, en Houston y por doquier, no se le quitó ni con su muerte ni nunca más. Ortega Cano siguió apareciendo en la tele y sonriendo, pero la tortura en la mirada no desapareció. El otro día apareció en un alegre reportaje enseñando su cortijo y todavía se le saltaban las lágrimas a cada rato, entre el caballo y el fino. Explicó que cuando Rocío falleció tardó mucho en abrir las ventanas de la casa para que no se escapase el olor. Imagínenselo: a mí esto me sobrecogió, me pareció muy de cuento de Raymond Carver. Días después resulta que se estrelló con otro tipo en coche, al que mató, y se quedó en estado grave. Dicen que no había bebido, que simplemente iba demasiado rápido. Tal vez el que quería morirse, ya sin Rocío en el mundo, era él.

martes, mayo 24, 2011

Crecimiento exponencial y pollas duras



- Un Emperador en la Antigua China quería ganar una importante batalla – le dije el otro día a mi alumno Miguel.- Para ello necesitaba consejo, así que viajó durante tres largos días para visitar al Sabio de la Montaña. Entre niebla y cañas de bambú, el Anciano le dijo al Emperador que, si su consejo servía para ganar la batalla, debería pagarle un grano de arroz en el primer escaque de un tablero de ajedrez…
- ¡Prof. Peligro! ¿Qué es un escaque?
- Un escaque es cada uno de los cuadrados del tablero de ajedrez, hay 64. Sobre ellos se ponen los trebejos, que son las figuras.
- ¡Ah! Bueno, ¿hacemos un descanso y jugamos una al Final Fantasy?
- No, escucha esto.
- ¿Y si te leo mi nuevo relato? ¡Va de elfos!
- Me cago en todo, joder, escucha.
- …
- Total: que el Venerable Anciano le dijo al Emperador: “Me pagarás poniendo un grano de arroz en el primer escaque, dos en el segundo, cuatro en el tercero, ocho en el cuarto, doblando la cantidad hasta llenar el tablero. Si no me puedes pagar, heredaré el Imperio”. El Emperador pensó: “pobre iluso, solo quiere que le pague con arroz, y a Mí me sobra”. Así que recibió el consejo, lo puso en práctica y ganó, no solo la batalla, sino la guerra. Cuando fue a pagar su deuda se dio cuenta de que en su Imperio no había suficiente arroz para pagarle tal y como habían acordado. Si hay 64 escaques en el tablero, tendría que pagarle dos elevado a 64: es decir un 2 seguido de 19 ceros, más granos de arroz que estrellas hay en la galaxia, tal vez más de los que existan en el Cosmos conocido. Así el Viejo heredó el Imperio.
- Hostia –dijo Miguel-, no parecía tanto.
- El problema del Emperador es que no conocía el crecimiento exponencial, que es lo que aquí ocurre. Nuestro cerebro está acostumbrado a pensar en crecimiento lineal, de tal forma que una cosa crece proporcionalmente a otra. Pero hay muchas cosas en el mundo que crecen de forma exponencial, por ejemplo, los idiotas, como se puede comprobar en unas las elecciones. - Entonces dibujé en un papel una exponencial y una lineal para ilustrarlo.
- Ya –dijo Miguel al verlo-, es como los actores porno: a algunos se les pone recta y a otros se le empina con esa curva exponencial, hacia el infinito, como a Nacho Vidal. Heredará un Imperio.

viernes, mayo 20, 2011

En Madrid el Sol sale dos veces cada día


En Madrid, últimamente, el Sol sale dos veces: una al amanecer, otra a las 20.00.

La cosa va in crescendo. Desde el domingo, cada tarde, cada vez más personas se reunen para protestar contra el sistema que les excluye. Definitivamente esto es una protesta antisistema, dejemos de cogérnosla con papel de fumar. Contra el sistema que deja fuera, el sistema que aparta, el sistema internacional manipulado desde las estructuras financieras y económicas que ejerce de titiritero con los gobiernos nacionales. Unos y otros, todos tenemos nuestras quejas, curiosamente, los culpables siempre son los mismos. No queremos ser una Generación Perdida, como dice el FMI. Aquí lo estamos diciendo.

En Sol el campamento se ha convertido en una especie de encantador poblado de Ewoks, los ositos macarras de Star Wars, muy bien organizado. Nadie sabe cómo, sin Alcalde o Arquitecto Municipal, sin recalificar terrenos, sin trajín de maletines, sin líder, tenemos comisión de limpieza, sanidad (hay médicos), comisión legal (hay abogados), bares (hay chinos), internet (hay comisión de comunicación), etc. La organización es impecable. El campamento de Sol es un microestado ateniense alimentado por la solidaridad vecinal que trae mantas, fabada, macarrones, sofás, baños portátiles, gadgets tecnológicos. Que presta sus baños para ducharse y mear. Una portavoz decía: “no traigáis más comida, es suficiente, o la tendremos que tirar”. Decía: “esto no es un botellón, consumid cero alcohol o responsablemente”.

Nuestra musa Paz Vega fue anoche mancillada. Una enorme pancarta con la imagen de Himler, jefe de las SS, ataviado con las oreja de Mickey Mouse y el símbolo del euro fue desplegada sobre el anuncio de L’Oreal que preside la protesta, en el momento más emocionante de la noche. Democracia L’O Real, consiguieron escribir sobre el anuncio masivo e ilegal.

“Esto es alucinante”, cuenta J.D., “he pasado por la una de las asambleas, la gente decía: '¿Hay que nacionalizar los bancos?' y otro respondían; 'Sí', '¿Hay que enseñar economía en el colegio para que no nos hagan pasar por el aro?' 'Sí', respondía la masa. ¡Aquí queremos cambiar el mundo!”. Conocí a un indigente sucio y desdentado especialista en la filosofía de Ortega y Gasset y de Epicuro. Si no lo hubiese conocido en el Sol hubiera apartado la vista, qué asco de tío. Pero aquí, según parece, todos somos iguales.

¿Soluciones? Nosotros no las tenemos. Somos periodistas, camareros, abogados, amas de casa, estudiantes, poetas, electricistas, vagabundos, y todos sabemos hacer lo que hacemos. Los que tienen que buscar las soluciones son los políticos, ese es su trabajo, justo el que no saben hacer. Esta revuelta es contra aquellos que no han cumplido y que han dejado que lo suyo lo hagan otros, sus banqueros, sus violadores internacionales, que se follan países subdesarollados y luego se follan camareras, ay qué rico. Que les despidan si hay huevos.

Que salga más veces el Sol, que no se ponga nunca, que igual así amanece de una vez.

jueves, mayo 19, 2011

El Mayo Español


La herencia de las protestas de Mayo del 68 fueron algunos conceptos que, aunque la protesta fracasara en su momento, calaron en la pacata sociedad de la época y fueron impregnando el imaginario colectivo, casi como un cambio de paradigma, hasta el momento actual. En efecto, hoy en día ideas como la libertad individual y sexual, el desprecio del poder, el pensamiento crítico y demás son de dominio público y se utilizan hasta para vender coches y cosméticos. ¿Acaso el porque yo lo valgo de L’Oreal no podría haber sido coreado por algún situacionista en las ardientes barricadas del Quartier Latin? En realidad, el 68 venció, y se tergiversó.

Claro está que los sucesos actuales no son comparables con el Mayo francés: entonces se rozó el colapso del país con la huelga combinada de estudiantes y obreros. Aquellos sí que eran antisistema. Si la cosa falló, dicen algunos de los que saben, es porque los huelguistas no comenzaron a producir en sus fabricas para uso de los sublevados ni se consiguieron formar comités obreros y demás, pero eso es otra historia. El caso es que sí que hay similitudes: “no pararemos hasta que el último capitalista sea ahorcado con las tripas del último burócrata soviético”, decían los sesentayochistas. Renegaban de unos y de otros, del desastre soviético y del capitalismo acomodaticio, aquellos barros que trajeron estos lodos. Por eso a la gente de la época le resultaba tan difícil comprenderlos, porque se salían del marco conceptual establecido. Querían algo nuevo ¡Oh! Igual que ahora, hay muchos a los que les cuesta entender que aquí no hay partidos políticos, ni sindicatos, ni nada semejante, que esto es una mera revuelta popular. Un grano que se había hinchado demasiado durante demasiado tiempo y ahora explota y empieza a supurar. Cuando veo las noticias me deleito imaginando lo que estarán pensando nuestros próceres.

Cuando se habla de democracia real se hace mucho hincapié en la ley D’Hont y el reparto de escaños. Lo que habría que señalar también, y algunos lo hacen, es que la falta de democracia, mirando más allá, se debe a la desaparición de la Política ante el dominio de la Economía, vamos, el neoliberalismo rampante de toda la vida. Los gobiernos elegidos democráticamente, con rostro, se ven doblegados ante los movimientos de los mercados, las juntas de accionistas de las grandes empresas, gente gris y oscura, en despachos grises y oscuros, quién sabe dónde. Un poder difuso, oculto, que maneja los hilos ajeno a la voluntad popular y persiguiendo solo el propio interés: la selva en estado puro. Esa es la falta de democracia, el capital financiero asilvestrado.

Aunque el Mayo Español acabe y acabe mal, ojalá esa desconfianza popular en la clase política y ese impulso a llevar la política al ágora, a la plaza, cale en la sociedad, como ocurrió con la ideas del 68, y permanezca siempre como un incómodo caldo de cultivo para los de siempre. Y que hagan anuncios de rímel.

¡Salud!


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(en la foto mi amiga Jeannette Marie en la Acampada de Sol)

miércoles, mayo 18, 2011

A las barricadas


Por el momento ya podemos felicitarnos un poco. Lo que daba miedo, y mucho, es que nadie dijera nada, que todo el mundo bajara la cabeza resignado ante los desmanes. Ese silencio pútrido de los cementerios. Con un 45% de paro juvenil. Cuando el FMI lamentaba que se fuera a producir una Generación Perdida. Qué insolencia, por un lado, qué mansedumbre, por el otro. Cuando nos señalaba el Gran Dedo del Capital y nos decía: tú, fuera. Como si tuviésemos más vidas para seguir intentándolo. Siga rascando. Ahora, por fin, estamos en la calle, del kilómetro cero al infinito. Pero aún no nos masturbemos demasiado, no vaya a ser que.

La gente más inútil de este país no son sus parados, ni sus ni-nis, ni sus deshauciados. Esos saben hacer su trabajo, aunque no les dejan (y si les dejan, les pagan una mierda). Los más ineptos, los que no saben lo que tienen entre manos, los que no saben hacer su trabajo son los políticos y los gobernantes que han conducido a su gente al desastre y no tienen ni el coraje ni la habilidad para resacatarla. Para coger por los cuernos a la desbocada bestia económica, para que la política doblegue de algún modo a esta sucia mercadería.

No sé cómo se articulará esto en política, cómo se convertirá en frutos concretos. Tal vez la protesta sea un fin en sí misma. Que arreglen las cosas quienes tienen que arreglarlas. O que se apliquen ellos lo de la flexibilidad laboral. Y que se vayan.




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(en la imagen unos colegas en la Puerta del Sol, esta mañana)

sábado, mayo 14, 2011

Nosotros no follamos, nosotros hacemos el amor


Todos los políticos son unos ladrones. España es más fuerte que cualquier terremoto. Lo que das es lo que recibes. Un vaso de vino con las comidas sí que es sano. El amor es ciego, el amor todo lo puede. Se empieza con los porros y luego ya se sabe: la escalera de la Droga. Una nave espacial nos recogerá en diciembre de 2012 y nos llevará al planeta Zordon. El despido no es más que una oportunidad para reinventarse, crear cosas nuevas. El motor de agua, la fusión fría, la kriptonita. El verdadero motivo de esta guerra es el petróleo. Yo no soy racista, pero. La sonrisa de un niño no tiene precio. Con los recursos de la Tierra se podría alimentar dos veces a la población mundial. El futbol es así: 11 hombres en calzoncillos corriendo detrás de un balón. Somos gilipollas:

Los prolegómenos: del partido.
Los aledaños: del estadio.
El marco: incomparable.
Así de rotundo se mostró.

No todo es blanco o negro: también hay una escala de grises. ¿Pillamos más? El poema aquel es de Bertol Brecht. El tabaco mentolado te deja impotente. ¿Te has quedado con hambre? ¿te hago un huevo frito? El trabajo dignifica. Arbeit macht freit. Somos lo que comemos. No somos nada. La música de Bach es un sueño de Dios. El mundo es como un toro. El toro de lidia se hubiera extinguido sino fuera por el toreo. En España se publica demasiado. Solo por chuparla no se pega. Lo que mata no es la Droga, es la dosis. Al final es para todos igual. El Universo proveerá. El primer disco era el mejor. Qué más da que al final les torturen si viven cuatro años como reyes en la dehesa. Yo firmaría por eso. No se puede poner en la misma balanza a las víctimas y a los verdugos. Más que monárquico, soy juancarlista. No hables mal del Opus que las paredes tienen oídos. El 99% de los tal, cual. Ya sé que no se puede generalizar, pero. Elvis vive. Esto lo arreglamos entre todos. De tus compañeros de trabajo, que no te olvidan. Hay algunas cosas en las que la mayor parte de la humanidad está de acuerdo. Nosotros no follamos: nosotros hacemos el amor.

miércoles, mayo 11, 2011

El verdadero Twitter y Sylvia Plath



El verdadero Twitter (en el sentido de gorjeo, canto de los pájaros), es el que sucede en nuestro patio de luces, que, esta vez sí, está lleno de luz. ¡Oh, loor al arquitecto! Aunque uno se despierte en el medio de Madrid y pueda ver por Google Maps la coraza de acero y hormigón que le rodea algunos kilómetros a la redonda, aquí cantan los pájaros como burbujas amarillas en el silencio. Hay un vecino que tiene colgadas un par de jaulas con pájaros pequeños, no sé cómo se llaman ni de qué raza son. ¿No es una salvajada coger una parte voladora de la naturaleza y meterla en una jaula? ¿Con qué fin? ¿Para qué tiene esos pájaros cautivos? ¿Para asegurarse ese Twitter natural? La verdad, me gustaría saber quién es ese vecino y tirarle una piedra o un zapato o escupirle. Yo pensaba que tener pequeños pájaros enjaulados, en vez de surcando el cielo herido madrileño o brincando por los parques, era una funesta costumbre que ya había desaparecido, cosa de abuelas sangrientas. Pero no.

(Luego se nos ocurrieron otras preguntas: ¿duermen los gorriones? Y si duermen ¿lo hacen tumbados? ¿Se imaginan un gorrión tumbado? ¿Cómo se levanta? ¿Si se cae se puede levantar? Pero, sobre todo, ¿cómo se sienta un gorrión? Nos dio mucha risa)

Hay más sonidos que replican la naturaleza en la terraza. Como hay muchas palomas sobrevolando nuestra ropa limpia, colocamos un plástico amarrado con pinzas al tendedero. Al moverse, mecido el viento que a veces se cuela en el patio, el plástico reproduce el sonido del mar, de su oleaje. Yo me tumbo en el sofá con ese cómic de Alan Moore, y, si cierro los ojos, me parece estar en la costa: el continuo lamer de la olas, el twitter de los pájaros, la pachorra. Estás cosas deberían, si el mundo fuera justo, subir el precio de los inmuebles. Pero hoy en día ya nadie se fija en lo que se oye, excepto si lo que se oye molesta, como un bar o un inocente fresh bankin’ en la plaza de abajo. A veces, desde aquí, hasta se oye el camión de los repuestos del Día. Y entonces ya sabemos cuando han vuelto a traer el fuet espetec y la chistorra.

De noche, cuando los pájaros y el mar se callan, lo que suena es la nevera. Es como si a medianoche, cual cenicienta, la nevera se recompusiese y volviera a inyectar nitrógeno líquido en sus tuberías, si es que funciona de este modo. Pero luego también se oyen sonidos extraños dentro del congelador, como si hubiese alguien encerrado. No sé, un loco o un poeta. Sí, quizás haya un poeta hay dentro, que se ha metido en el congelador y ha cerrado la puerta. Como Sylvia Plath, que metió la cabeza en el horno y murió, para el deleite de las poetas actuales que escriben poemas sobre ella. Yo también escribí uno. Igual es Sylvia Plath la que está en mi congelador, seguro que es mejor que el horno. ¿Se imaginan? Va uno a coger las croquetas de jamón congeladas y se encuentra a una celebrada poetisa suicida de hace unas décadas. ¡Me cago en la leche, que estaba aquí! Oye, me encantaron tus poemas de Ariel


- Tengo un frío de la hostia.



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(En la foto, Sylvia Plath en 1952, con 19 años, once antes del incidente del horno)

lunes, mayo 09, 2011

Un cerezo en flor



El cerezo en flor,
una nevada en pause,
anuncia la estación de las terrazas.

El primer hombre que advirtió
el ciclo del zodiaco, dices,
descubrió la periodicidad
de la tristeza,
la fractura de la luz.

Bajo la sombrilla el sol te va encontrando,
otoñeas frente a un tinto
de verano.

Desde hace algún invierno
cada vez menos flores rompen
el asfalto en primavera.

¿Cuánto me quieres?
Te quiero aproximadamente.

Te quiero por defecto.



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(ilustración de Sara Herranz para este poema)

lunes, mayo 02, 2011

Arriba mis primas revolucionarias



Les presento, de izquierda de derecha, a mis primas Mari Pili y Purificación. Bueno, Puri es más bien prima segunda, pero prima al fin y al cabo. La foto la tomamos el Primero de Mayo. Mari Pili y Puri salieron a las calles a protestar por la precariedad, la coyuntura y la situación del mundo en general. Lo cierto es que no vimos mucho colapso en el centro de Madrid, cosa que llamó mucho la atención de mis primas, que venían de la Periferia (así, en general, como concepto) esperando encontrar en las amplias avenidas a los alborotadores adalides de la libertad y de la justicia. Pero nada oigan: el McDonalds seguía despachando hamburguesas a un ritmo solo comparable al de los ruines sándwiches que salían de Rodilla. Los grandes escaparates de El Corte Inglés lucían enteros y orgullosos, lo mismo que algunas abuelas. Bajo un suave sol primaveral, la vida comercial de la ciudad transcurría plácida y ajena a cualquier tormenta. Los peluches sindicales, Toxo y Cándido, se paseaban este año por Valencia, quién sabe si para presionar a los ominosos Paco Camps y Rita Barberá.

¿Cómo es posible que seamos cinco millones de parados y no haya revueltas?, me pregunta Mari Pili algo desconsolada mientras lame un helado. Yo le digo que no lo sé, porque no lo sé, tal vez sea la vagancia y la inconsciencia de los nuevos ricos, somos un país tirando a pijillo en nuestra idiosincrasia. También me sorprende cómo en países mucho más civilizados y menos tocados por la crisis, la juventud haya hecho oír su descontento en las calles, a veces, incluso de forma violenta: Atenas, Londres, París, Roma... Aquí, por supuesto, nada de nada: incluso la última huelga general tuvo un seguimiento desidioso y moderado. (Estuve con unos okupas que intentaron algo, lo conté en el peri, pero poca cosa, veánlo aquí). Ya sé que no sirve de nada romper una marquesina al modo del Cojo Manteca, pero sí sirve, qué coño, para expresar el descontento e indignarse un rato, ahora que está tan de moda. Así, en la calle, comenzaron las revueltas árabes… Por lo demás: Telefónica anuncia bonus millonarios para sus directivos al tiempo que cocina 50.000 despidos, bien hecho chicos. Los causantes de la crisis siguen impunes y el capitalismo más que refundarse nos está fundiendo bien. ¿Cómo se entiende esto? Puri me dice que tampoco lo entiende, que es mazo raro.

Además de la cifra mágica de los cinco millones (porque son cinco millones, es decir, 4,9 millones de parados. Algunos ministros respiran tranquilos porque, gracias a Dios, no hemos sobrepasado el quinto millón pero, ¿qué importancia tiene eso?), se reveló el otro día que el paro juvenil alcanza el 45%, que es el porcentaje que curran entre las dos, Mari Pili y Puri, juntas. La segunda haciendo sustituciones en una peluquería de un centro comercial. La primera, que se ve obligada a vivir con sus padres (mis tios), maneándosela puntualmente a algún amigo de la familia para sacarse algo e ir al Fabrik los sábados a intentar olvidarse de todo este asunto. Como ustedes saben, no hay nada más triste, exceptuando las tiendas de animales y los caballitos pony de las ferias, que un país que no puede dar trabajo a sus hijos.

Por la tarde, mis primas y yo, nos fuimos del Starbucks sin pagar. Mirando el panorama alrededor, nos pareció una gran victoria sindical. Arriba.

sábado, abril 30, 2011

El poema oficial y homologado del Fresh Bankin'



Al borde de la esdrújula,
con cuatro quintas partes
de ironía posmoderna,
y una pizca de flema,
nos hacemos los encontradizos
(conceptualmente)

hey!- dice uno-, yo además
he leído a Slavoj Zizek

los poetas también pueden causar guerras
digo yo
mientras la noche nos va exterminando
en un banco en una plaza
regurgitando textos

repasando la guía del odio
a cuatro patas
los catedráticos del tedio
-borrachos-
cantan

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(inspirado y dedicado con Amor a mis adláteres (qué coño significa eso?) el catedrático Isaac del Valle Mogarra y el novelista Guillermo Aguirre.)

lunes, abril 25, 2011

Papirofléxica



cada vez que te veo pienso en papiroflexia

te doblas sobre ti misma
y vuelves convertida en otra cosa

pájaro, mar, residuo radiactivo,
terremoto, pétalo que muerde,
sangriento mousse de leche

consulto mi sismógrafo:
por ejemplo, ahora estás furiosa

pero ahora, en cambio,
te acercas y me coges de la mano
con la fuerza justa

para dar muerte a un gorrión



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(la mujer pájaro es obra de Sara Herranz. Vean más)

martes, abril 19, 2011

Decoración esquizo



Una tienda de muebles es como una casa muy grande decorada por un esquizofrénico.

Un tío loco que ha amasado una buena fortuna a pesar de su locura y que se ha comprado un buen pisazo en pleno centro de tropecientos metros cuadrados aprovechando la bajada de los precios inmobiliarios. Y entonces llega el albañil y los tipos encargados de la decoración y el propietario, frenético, con los ojos inyectados en sangre y la baba asomando por las comisuras de los labios, empieza: a ver, por aquí vamos a poner unos 20 sofás, con sus mesas bajas de cristal, pero todos diferentes, tresillos, sillones, de cuero, de piel, de felpa, de todos los colores; y por aquí vais a instalar unas 12 cocinas completas, unas con barra, otras con lavavajillas, todas con un buen horno, porque me gusta mucho el pollo, el pollo asado, y lo voy a asar en todos esos hornos, decenas de pollos, miles de pollos, un Holocausto pollil. ¡Qué sudores! Y allí, en la zona de baños –dice señalando un gran espacio vacío a la izquierda- vais a instalar, eso, baños y aseos, unos con ducha, otros con bañera, con hidromasaje, con bidet, con grandes espejos, pero id cambiando el alicatado en cada caso que no quiero perderme, con cenefa y sin cenefa, con gres y Porcelanosa: ¡me voy a hinchar a evacuar!

Este desequilibrado duerme cada día en una cama con una muñeca hinchable diferente, y manda mails, o piensa que manda mails, desde esos ordenadores de plástico de atrezzo que están vacíos de chips y de circuitos. Pero el tío los manda. Y lee libros en sueco de los que tienen en Ikea, aunque no tenga ni pajolera de sueco, pero le gusta su abrupta sonoridad, y dice a sus celestiales amigos invisibles que celebran delirantes e invisibles aftercasa en sus salones, que al final se queda con el concepto general de la historia. ¡Gran literatura la nórdica! Y de sus grifos sale cocacola y néctar y ambrosía de los dioses, y farlopa. Y recorre, cada día, al llegar a casa al atardecer, la casa siguiendo unas flechas dibujadas en el suelo, como si estuviese en algún establecimiento de la ubicua cadena sueca que ha redecorado nuestra vida. El monarca absoluto de la República Independiente de su Locura.

Probablemente este tío fuese antes un especulador bursátil o algo parecido, algo que requiera altas dosis de salvajismo y sinrazón. ¡Viva la economía, viva la Guerra Fría!

(La mesa de la imagen es un diseño de Phillip Toledano y se llama Abu Ghraib Coffe Table)

miércoles, abril 13, 2011

Las simpáticas cabritillas y la bohemia



Abajo están los Fraguels. Siempre.

Nos mudamos a la Plaza de San Miguel, aledaña a la Plaza Mayor, hace casi un mes. Para quien no conozca el centro de Madrid (¿acaso existe algo fuera del centro de Madrid?), diré que en la Plaza de San Miguel, donde ahora, hace casi un mes, vivimos, está el Mercado de San Miguel. El Mercado de San Miguel, con su arquitectura modernista, era antes un mercado de abastos tradicional, donde uno podía comprar vegetales, carne o pescado a buen precio, en un ambiente castizo y popular, algo destartalado. Ahora, en el Mercado de San Miguel se puede comprar vegetales, carne o pescado, pero por un precio centuplicado. Lo que más se vende, sin embargo, son ostras y champán. Porque ahora, el Mercado de San Miguel, es un mercado delicatessen y no un mercado de abastos tradicional, y en vez de señoras con carritos estampados a cuadros y señores enjutos acodados a la barra del bar con un mondadientes asomando entre los labios, hay turistas, y pijos, y turistas pijos. Cuando bajo cada mañana les veo el culo, están en el mercado bebiendo vino y comiendo jamón caro, en un eterno aperitivo ajeno al discurrir del tiempo. Al anochecer toman ostras y champán como si el mundo fuese una fiesta. Este fenómeno urbanístico es lo que se llama gentrificación, pero de eso ya hablaremos, queridos amigos, otro día.

Los pijos, los turistas, los turistas pijos, no son los Fraguel. Los Fraguel son una banda de homeless borrachos que se pasan el día bebiendo cerveza y bricks de vino barato en los aledaños del Mercado de San Miguel, tratando de sacarle algo a los distinguidos clientes. Luego se lo beben todo y lo mean alrededor de mi portal, que siempre huele a pis con solera. Están siempre ahí, de cháchara, con bolsas de viaje, arrugas negras, chupas de cuero, muletas. Obviamente, me siento más cerca ideológicamente de los Fraguels que de los gentrificadores, aunque aún no hemos trabado verdadera amistad más allá del "no, no tengo suelto".

El otro día me tocó cubrir para mi periódico una cosa que se llama La Ruta de Max Estrella. Para quien no lo sepa, se trata de un recorrido nocturno por los lugares en los que se desarrolla Luces de Bohemia, de Don Ramón María del Valle Inclán. En cada parada, un personaje de la cultura, escritor, poeta, dramaturgo, fotógrafo, actor, o lo que sea, se sube a una precaria escalerilla y da un breve discurso sobre la importancia de la bohemia, de la vida marginal, de la poesía, del anarquismo de Mateo Morral, que desde un balcón de la cercana calle Mayor atentó contra Alfonso XIII el día de su boda lanzándole un ramo con una bomba dentro. El caso es que una de las paradas es la Plaza de San Miguel, y allí paramos. El catedrático de turno se subió a la escalerilla empezó a hablar, rodeado de unas 300 personas expectantes. Entonces, uno de los Fraguels, uno con muletas que no falla nunca, se levantó de su mugriento portal y gritó “¡Maricón!”, “¡Maricón, vete con San Judas Tadeo!”. Así todo el rato. Mucha gente del público se ofendió y le mandó callar. No se daban cuenta de que ese Fraguel, todos los Fraguels, son los verdaderos bohemios de hoy en día, el Max Estrella de la obra de Valle que veníamos a homenajear. Qué bonita es la bohemia vista desde la butaca de un teatro, qué poco nos gusta cuando se mea en nuestros portales. Yo, por supuesto, estaba mucho más cerca ideológicamente de aquel Fraguel que del catedrático que arengaba a las masas desde su improvisado púlpito.

Y luego están las simpáticas cabritillas. El centro de Madrid es un zoo humano y una de las piezas más notorias son las cabritillas psicodélicas que están en Plaza Mayor. ¿A quién se le habrá ocurrido tales personajes? Con su simpleza e ingenuidad se ganan el corazón de los viandantes que les dan monedas solo por abrir y cerrar la boca frenéticamente, acompañando la gracia con movimientos espasmódicos. Descubrí, para mi sorpresa, que dentro de estos entrañables seres del mundo de la fantasía, se esconden unas gitanas muy pequeñas y muy feas, muy arrugadas y despeinadas, que parecen estar siempre de muy mala hostia. Dan un poco de miedo. Quién lo iba a decir, ese salto del exterior fantabuloso a la sucia y triste realidad de esas tipejas. Yo, por supuesto, estoy más cerca ideológicamente de la simpática cabritilla que de la horrenda mujer que lleva dentro. Pues así, con todo.

miércoles, marzo 30, 2011

Hay un hombre en España que lo hace todo


Ha venido la casera con el Señor Enrique. El Señor Enrique es un peruano de 52 años que se sube a una silla y te arregla la lámpara, y se sube a otra y te arregla los estores, y se sube a otra y arregla las puertas de los pequeños armarios, y cuando se baja arregla la cisterna y cuando se agacha arregla los zócalos e intercepta alguna hermosa pelusa como un diente de león grisáceo. El Señor Enrique arregla lo que sea allí donde le pongas. Si le pones en medio de la calzada, empieza a dirigir el tráfico. Si le pones en un parque, recoge las hojas secas y arranca las malas hierbas. Si le pones frente al horno, te prepara un soufflé.

Le senté conmigo en el sofá y el Señor Enrique me preguntó por mis problemas.
- No tengo trabajo, ni dinero, ni esperanza – le dije.
El Señor Enrique me prestó 50 euros, hizo un par de llamadas y me consiguió un buen puesto como abogado de una empresa de import-export, y eso que nunca he estudiado Derecho. Luego, el Señor Enrique, me dio un abrazo. Fue como si me abrazara un árbol.

Me dice la casera que conoce hace tiempo al Señor Enrique. Me lo dice muy bajito, al oído, mientras el Señor Enrique riega las plantas de la terraza, porque nadie debe saber la verdad sobre el Señor Enrique. En realidad, me dice la casera, el Señor Enrique, bajo esa apariencia inofensiva y servicial, es quien mantiene a flote a la humanidad en contra de su propia tendencia a autodestruirse.

Cuando hay crisis aérea, lleva al Señor Enrique al aeropuerto y el Señor Enrique toma los mandos, él solo, de la torre de control. Cuando un petrolero naufraga, el Señor Enrique, en bañador, corre a tapar las fisuras por las que se escapa el crudo. El Señor Enrique, los jueves por la tarde, realiza operaciones secretas contra las redes mundiales de la Camorra. Los viernes, de 11 a 12, se va al Banco de España a ver cómo va el asunto de las Cajas de Ahorro. Últimamente anda muy ocupado orquestando el ataque a Gadafi, porque el Señor Enrique no quiere que haya víctimas civiles, ni que se encone el conflicto, ni que sea un nuevo Irak, por eso Obama dice lo que dice, porque se lo ha dicho el Señor Enrique (aunque Obama siempre negará tal extremo). El otro día en Bengassi, mientras, como incógnito, inspeccionaba la situación libia sobre el terreno, el Señor Enrique le desatascó la bañera a una señora y le puso unas baldas en casa a uno de los sublevados. Y luego se fue a Japón, por eso el Señor Enrique ahora luce un extraño brillo verdoso. Ojalá el Señor Enrique tuviera más tiempo o más manos o algún hermano para acabar con la crisis, para cambiar el mundo, me dice la casera cuando el Señor Enrique entra de la terraza con una maceta entre las manos.

- Lo que tienen los pisos de alquiler, señora, es que se van los chiquitos y no arreglan nada - dice el Señor Enrique sonriente mientras se lava las manos en el fregadero.

La casera y yo nos miramos con complicidad, porque entendemos sus metáforas.

sábado, marzo 26, 2011

Sí a la birra



Los que vivimos cerca de la Puerta del Sol, además de ser los más guapos de España, tenemos la oportunidad de comprobar casi diariamente las bondades de la Democracia (¡viva!) en ese manifestódromo que es la plaza. Colectivos de todo pelaje toman la calle para hacer oír, con desigual fortuna, sus reivindicaciones: los sindicatos, los partidarios de la memoria histórica, los guineanos opositores de Obiang, el personal sanitario de los hospitales públicos, en fin, de todo, además de los predicadores protestantes ultraconservadores (y conversadores), los chaperos y las guapas carteristas.

Ayer vinieron los pro vida, qué maravilla, para darle el SÍ a la vida. A mí todo esto me parece muy raro, decir SÍ a la vida es como decir SÍ al sol, o al amanecer, o al viento. Es algo que está ahí sobre lo que no habría que pronunciarse así, en general. Sí a la fotosíntesis. Sí a la glucólisis anaeróbica. Viva la vida y arriba el amor. En fin, vale, yo también digo SÍ a la vida.

Lo que estos señores quieren decir, hablando en plata, es que están en contra del aborto, la eutanasia y demás cosas del Demonio. Pero resulta perverso su SÍ a la vida, porque así, en este planteamiento ladino, da la impresión de que quién no está de acuerdo con ellos (por ejemplo, este su humilde blog) dice NO a la vida, y SÍ a la muerte, osea que es un psicópata peligroso. Y no es el caso. El aborto y la eutanasia son cosas bastante trágicas para todos los que se ven envueltos en ellos, así que, ojito pro vidas, y cuidado con este asunto.

Los pro vida, gente sana, dijeron que en España se había instalado la Cultura de la Muerte (también otros nos asustan con la muerte de la cultura, por cierto). Luego subieron a una niña discapacitada mental (el lozano presentador dijo que tenía síndrome de Down, pero se columpió, de lo buen rollero que era), que respondía al nombre de Angelines, para darle las gracias a su madre por tenerla. “Gracias mamá por tenerme”. Qué manipulación más entrañable, lágrimas, abrazos, suspiros. Y luego una exaltada se acercó y le dijo “viva la madre que te parió”. Risas, orgullo, picardía. Luego un niño también quiso hablar (la cosa empezaba a parecerse a un sainete) y dijo que “viva la vida con salud y alegría”. Ovación. La cosa terminó con el lozano presentador levantando el puño en plan Operación Triunfo después de la lectura de un tendencioso manifiesto. Y, hala, todos a casa que hay que darle el potito a los críos.

Pero bueno, lo que yo quería decir es SÍ a la Birra. Esto sí es una causa a reivindicar. Empieza el buen tiempo y, como todos los años, la temporada de Fresh Bankin’ (bueno, también lo practicamos temblorosos en el frío invernal, pero da igual). Este año, con el Advenimiento de la Ley del Tabaco (por cierto ¿cómo es que había pro vidas fumando? ¿no mata el tabaco? ¿SÍ o NO al tabaco, pro vidas?) esperamos que nuestro libérrimo movimiento ciudadano llegué a más sectores de la población. Arriba una imagen de una de las primeras sesiones, en una zona de Lavapiés que parece Nápoles. Parece también un Caravaggio con ese claroscuro tenebrista. Noten las posturas de los personajes: eso es VIDA.

miércoles, marzo 23, 2011

Mi puta vida (feat. Esther Minia)


Me dejé la grabadora dos horas abierta por error después de una entrevista-comilona, de esas en las que luego la gente ve lo que comisteis en la última página de un periódico y siente envidia, sana o cochina, ad libitum. Lo que se produjo es un prodigio, un hallazgo.

Se oyen mis pasos, mis toses, mi conversación con el chino (un litro de cerveza, por favor, glasias), mi puta vida. Es extraño: la mayor parte de la existencia transcurre en silencio. No te das cuenta porque estas pensando, hablando contigo mismo. Ese run run de la mente que nunca calla (Nota: apuntate a meditacion trascendental). Pero fuera de tu piel, de tus fronteras, de tu cráneo y tus lascivias: nada. El ruido de la cerveza cayendo melancólica en el vaso, los suspiros o gruñidos que tú mismo das sin darte cuenta, al sentarte, al levantarte (te haces viejo), cuando un email de trabajo recibido no te hace fuckin’ gracia (no te compran tu texto esos cabrones). De pronto, el sonido del teléfono: las conversaciones telefónicas (solo se te oye a ti) en la que discutes con La Nini que esta de morros porque ha tenido un pésimo dia. La tele, de lejos.

Es como esas pelis de Jaime Rosales, real minimalistas. El mechero.

Nunca fui consciente de cuanto suspiro o cuanto gruño: debo de ser muy sabio. El ruido de las teclas escribiendo un mail.

Elvira Lindo por qué no.

Mi madre cuando yo era niño y tenía voz de pito.

Sí, eso, a ver si quedamos y tomamos unas cañas. (Somos tan jodidamente apañoles).

La mayor parte de tu vida transcurre en un silencio del que no eres consciente.

Cacho perro.

Puagh!

(en la imagen el Autor en 2008 en BCN escuchando el silencio circundante, by Esther Minia)