sábado, agosto 13, 2005

Aerolineas Genitales

Qué maravilla pasearse por la casa en pelota picada, caminar por el pasillo, dejarme caer un rato por el salón, sentir el fresquito de la nevera contra mi pecho desnudo, así hasta plantarme delante del espejo de cuerpo entero, comenzar a mover rítmicamente en círculos la cadera y observar, alucinando bellotas con la naturaleza y el cuerpo humano, como mis genitales comienzan a girar haciendo el movimiento de un molino o un helicóptero. Una pena no conseguir la velocidad suficiente para despegar los pies del suelo y salir volando, con mi polla y mis cojones como aspas, hasta un lugar mejor que este, como la orillita del mar en Cádiz o un estado libre asociado de conciencia.