jueves, marzo 17, 2005

Times are a-a changing

Llego hoy a este ordenador procedente del parque situado frente a la facultad. Mañana comienzan las vacaciones de semana santa y hace un dia que parece recortado del verano y pegado aquí. Irene me dijo esta mañana que ella y unos compañeros de clase iban a poner un puesto de venta de sangría así que, después de las clases de la mañana, me he acercado a comerme un bocata en su compañía. Todo el césped estaba cubierto de cuerpos estudiantiles y olía a fiesta, había lo de siempre, jaleo, tambores y malabarismos, y me ha recordado a cuando, algunos años atrás (cada vez son más), empezamos la universidad y todo era tan excitante y nuevo; nos dedicábamos en primavera y en otoño a festejar en el entorno de la diferentes facultades, no sé el qué, pero a festejar. Tal vez la vida. Y he extrañado los dieciocho y los veinte, y los raros días de sol allá en Oviedo; los amigos de Asturias y todo lo bien que lo pasábamos y lo poco que -al menos yo- hacía. Parece que ha pasado una eternidad. Ahora, por la tarde, asistiré a una clase aburrida: parece que han cambiado mucho las cosas, hace seis u ocho años nadie hubiera sido capaz de sacarme de la fiesta y meterme en el aula. Será la madurez o qué se yo.