martes, febrero 22, 2005

Los dibus japoneses

Hace unas semanas que Andy ha colocado el reproductor de DVD en el sálón y no he parado de ver pelis. Nos hemos hecho socios de uno de esos videoclubs donde no tienen pelis comerciales y solo trabajan el cine independiente y de autor. Así que me he dedicado a ver obras de David Lynch, Takeshi Kitano, Julio Medem o Bertolucci. Además las vemos en versión original, por dos razones: por los diferentes idiomas que se hablan en mi casa (a saber: inglés, castellano, asturianu y el lenguaje de gestos y miradas) y porque somos gente chachi. De Steven Seagal todavía no hemos cogido nada.
Pero lo que más me ha gustado y sorprendido son las pelis de Hayao Mizayaki, un maestro japonés de la animación. Sus pelis de anime le dan cien vueltas a las supuestas maravillas de Dysney o Dreamworks que copan el mercado internacional y los premios importantes, porque las historias son mucho más imaginativas y complejas, porque los personajes tienen más profundidad, porque no están dirigidas a público infantil, porque no cantan una canción cada tres por cuatro y, sobretodo, porque no tienen moralina yankee, porque no hay personajes buenos buenos ni malos malos, porque no es todo ni blanco ni negro. Seguro que conocéis alguna: El Castillo en el Cielo, La Princesa Mononoke y, la mejor de todas, El Viaje de Chijiro, de una imaginación constante y deslumbrante.

Banzai!