martes, febrero 22, 2005

No podía salir

Grandes problemas, esta mañana, para despertarme. Y digo para despertarme y no para levantarme. No se trataba de la pereza, de sacar los pies de la cama, de enfrentar el frío y el horario académico. Se trataba de conseguir salir del sueño en el que me hallaba enredado. Lo trataba con todas mis fuerzas y entonces abría los ojos y -creía yo- que ya estaba en el mundo real (si es que eso existe). Pero de pronto caía en la cuenta de que seguía en el sueño y lo volvía a intentar, otra vez sin éxito. Y así durante dos horas, al menos en reloj que había en aquel mundo onírico. Al despertar, por fin de verdad, gran angustia. Un gran peso durante toda la mañana sobre mi pecho. También ansiedad. Finalmente todo superado.