martes, febrero 07, 2012

5 econopoemas


desahucio

el deshauciado vive en un buzón de correos amarillo y ve el mundo  a través de la ranura por la que se echan las cartas de despido. el desahuciado vive dentro de una hucha, un cerdo rosa, donde hay mucho espacio para siestas infinitas. el desahuciado vive dentro de un cajón, donde duermen las tijeras esperando otro recorte.

dentro de los huecos de un ladrillo, caben seis desahuciados delgaditos.


tragaperras

una mujer normal ropa de zara
peinada en una peluquería del centro
chueca o malasaña entra en el bar
labios rojo carmín tacones
que resuenan contra la tragaperras
las alegres melodías de la tragaperras resonando
en un día gris plomo una mujer moderna
una mujer de su tiempo del mío casi
cuarenta años atractiva pendientes dorados
ejecutiva tal vez abogada de una empresa
temible e invencible una mujer con maquillaje
independiente y triunfadora
que se acerca a mi mesa donde tomo café
con leche dos de azúcar me intimida su presencia
y se dirige a mí y me dice por favor
necesito algo de dinero no creas que esto
no me da vergüenza pero todo está muy mal
y luego están las niñas seis
y siete años no sé
lo que puedas cinco euros


cielo

arriba, más arriba aún, cerca del cielo,
donde se huelen las nubes y la atmósfera se hace vacua,
allí donde los ángeles resuenan rozando sus alas con esferas,
cerca de dios, de la estrella de cristal más delicada,
donde gira y gira el hispasat tocando el cosmos,
cerca del sol

donde acaba la escalera del inem,
un hombre se rocía el cuerpo en gasolina
y prende fuego


anuncios

veía mi vida en los anuncios

el coche de mis sueños
surcando paisajes de delirio,
el fairy con que dar finalizadas
no se qué cenas familiares,
la cuenta naranja en la que guardar
mi improbable fortuna
a un buen tanto por ciento,
el abdominazer que, después de usado,
se podía plegar cómodamente
y guardar bajo la cama,
la mujer de mi vida,
tras un teléfono que empezaba por ocho,
gimiendo desnuda,
llama, llama ahora.
no sabéis cuánto la quería

a las tres de la mañana apagaba el televisor
y, a este lado de la pantalla,
mi vida se quedaba en silencio y a oscuras
 

dinero

te juro
que a final de mes
te lo devuelvo