viernes, abril 13, 2012

¡Viva el metro!


Hola, buenas tardes, lo primero de todo tengan todos ustedes muy buenas tardes, señores y señoras, y perdonen las molestias. Aprovecho su atención para desearles un feliz viaje y que lleguen bien a su destino, ya sea su lugar de trabajo, su hogar o cualquier otro sitio al que ustedes se dirijan esta mañana. Gracias por su atención, si me veo obligado a hablarles aquí es porque soy un joven extoxicómano que acaba de salir de la prisión y busca ayuda. Con un pequeña ayuda económica, la que sea, valdría, lo que ustedes buenamente puedan o el corazón les dicte, me ayudarían a salir adelante, sobre todo en el día de hoy. Les informo de que también aceptaría cualquier tipo de comida o alimento, o cualquier trabajo que pudieran ustedes darme a mí. Estoy solo, vivo en la calle porque a veces no puedo pagarme la pensión y no encuentro trabajo. Dijeron que la cárcel serviría para volver a meterme en la sociedad pero nadie quiere emplear a expresidiario así que no tengo trabajo y estoy solo. Agradecería mucho su ayuda de ustedes. Al final somos víctimas. En los ochenta nos vendieron la droga como una panacea y los que éramos entonces la juventud caímos todos, parecía que no tenía peligro ninguno la heroína y luego te ves de pronto tirado al arroyo y haciendo cosas malas de las que luego te arrepientes, porque te tienes que arrepentir. La cárcel es mala escuela. En realidad somos víctimas sociales, así que ahora, después de salir de prisión y con la Crisis no sé qué hacer con mi vida, a veces tengo ideas peligrosas, a veces pienso que me quiero matar, pero no me atrevo. Si ustedes pudieran ayudarme, no sé, con un yogur o un bocadillo o unas monedas que ustedes puedan darme, se lo agradecería eternamente o si ustedes tuvieran un trabajo. No les molesto más, muchas gracias, espero que continúen felizmente su viaje hasta su lugar de trabajo o su hogar o el sitio al que se dirijan y que tengan ustedes suerte y muy buenas tardes, buenas tardes, señores y señoras.