viernes, enero 14, 2005

La chica nuclear

Hay, en mi clase de Física Nuclear, una chica muy guapa. Su piel es clara y parece suave, los dos estamos siempre muy aburridos. Se sienta un poco más allá y a mi derecha; a veces me apetece alargar el brazo y comprobar la tersura de la piel de su papo. Su ojo (su perfil solo me muestra uno) es de color almendra, su cabello, ondulado, también. De su otro ojo y del resto de su personalidad no sé nada. El curso acabará y yo aún no le habré dirigido la palabra, como siempre. Pasará a engrosar una nutrida galería de bellas estudiantes de física que nunca conocí. Esas que me salvaron de tantos momentos de tedio, esas que lograron que mi carrera se alargara hasta lo indecible. Esas que, como hermosas sirenas, hicieron que a veces deseara abandonar el barco. Y yo aquí, atado al pupitre como Ulises al mástil.