jueves, noviembre 09, 2006

Vuelta y vuelta

Dicen que todo viaje exterior implica un viaje interior, eso yo no lo puedo asegurar, pero quién sabe, ocurren cosas tan extrañas en este mundo...; lo cierto es que en ésta mi enésima visita a Asturias -ahora con motivo del madrileño puente de La Almudena- pude comprobar de nuevo y casi elevar a la categoría de enunciado científico, que todo viaje por la meseta castellana es un viaje coñazo y sigo sin entender dónde los poetas de principios del siglo pasado le veían la belleza a los campos de castilla, lugar inhóspito a medio camino entre una manta de patchwork y el desierto de Gobi. Lo mejor del viaje a través de la comunidad de Castilla-León, anyway, son las pelis que proyectan en el autobús -jackie chan, jean claude van damme, meg ryan y otros filmes de calidad, tampoco es plan de pedirle al viajero que piense-, el pueblo hundido del pantano de Caldas de Luna, León -que se puede ver gracias a la tan poco comprendida sequía- y la parada en Villalpando, un pueblo situado en la justa mitad de la nada zamorana y que consiste, básicamente, en una estación de servicio de precios desorbitados, un cuartelillo de la guardia civil y un prostíbulo que siempre fantaseé con visitar, ya saben, para hacer más agradable la espera.

Llego a casa, le doy un beso a mi dulce madre y después un abrazo -ella se sube a un escalón para alcanzarme-, dejo la mochila, me deshago de mis urgencias en el baño y le enseño a mamá el libro donde sale un relato mío, y mamá me dice que muy bien, que vamos mejorando, que por fin un libro como Dios manda y no tanta revista subterránea. Satisfecho con el diagnóstico de mi progenitora sobre mi carrera literaria voy a la cocina y vuelvo a comprobar que el frigorífico de una mujer sola es siempre un electrodoméstico triste. Espárragos, queso fresco, algo de fruta, finalmente descubro en el corazón de la nevera unos gramos de jamón serrano cortado fino y pequeño, más hermoso que un amor adolescente. Y mientras saboreo el jamón -uno siempre puede saquear impunemente la despensa de una madre y si no es que no es una madre si no un monstruo desviado o una impostora- pienso en las que serán mis ocupaciones durante el fin de semana y me topo con el vacío más absoluto pues ya todos mis amigos viven fuera de esta región bella y abandonada como una mujer mitológica, y los pocos que quedan -dos o tres- están demasiado ocupados con sus vidas provincianas -sin que provinciano sea un calificativo despectivo, Dios me libre- como para hacerme mucho caso. Al pasear por las calles Oviedo de nuevo, al anochecer -cae la noche ya temprano-, veo a una banda de gaiteros rodeados de una muchedumbre que recibe a Bill Gates de visita por nuestra ciudad, y me encuentro a una conocida en pie, sola, apoyada en una esquina y charlo un poco con ella y me explica lo de Bill, la muchedumbre y los gaiteros; de vuelta a casa me invaden los pensamientos crepusculares: voy descubriendo que esto es ya más un escenario vacío o una escenografía de cartón piedra de lo que fue, una vez, hace tiempo, el teatro alegre y doliente de nuestras jóvenes vidas, pero que ya no es nada, pues nos hemos ido los actores y hasta el apuntador, y que la memoria, como bien sabían los antiguos, no reside entre las neuronas, sino en los lugares y en los olores, y cada calle, cada plaza, cada esquina me provoca el vómito de los recuerdos, incluso algunos que creía enterrados y olvidados, y descubro también que ya casi no me pongo triste, ni nostágico, ni filosófico y cavilante, si no que ya no siento nada al regresar, no como al principio cuando huí de aquí, cuando cada viaje de vuelta me sumía en la reminiscencia y en la poesía.

Hoy en día es todo como muy light. Como el contenido de la nevera de mamá.

Mañana visitaré a mi tía. Yo he venido aquí a hacer las cosas bien.

21 comentarios:

eva dijo...

uff, que identificada me he sentido con varias de las cosas que has dicho:
-yo soy de León, y aunq hay zonas preciosas, reconozco q yo tambien me he preguntado alguna vez q es eso tan bonito q pueden tener los campos amarillos sin vegetacion y eternos.
-yo tambien vivo sola y si, mi frigo es de lo mas triste. y eso q no hago dietas, sino seguramente seria peor
-mis amigos tambien estan fuera o llevan una vida "provinciana", maridos, hijos... nada q ver con la vida q llevo yo
en lo unico q no coincido es en lo de la nostalgia. llevo casi 9 años fuera de alli y cuando vuelvo aun se me pone el corazon en un puño. pase el tiempo q pase, ese sera siempre mi unico hogar.

Anónimo dijo...

Tener perspectivas es maravilloso.
Los que nunca nos atrevemos a partir, carecemos de ellas.
Sólo las imaginamos.
Un beso.

Anónimo dijo...

bueno yo aproveche el festivo madrileño para llamar a mi abuela en argentina, y la verdad q me vino bien, uno vino para hacer las cosas mejor como bien lo decis, genial tu espacio y tus letras, prometo mas visitas.
Saludos!

María Esquitin dijo...

La próxima vez que vengas a Castilla-León, me llamas y yo te enseño lo que es Castilla, y dónde están las musas que aún nutren mis melancólías y mis letras.

eli bennet dijo...

Cada vez que vuelvo al lugar de mi niñez, en el que ya no están mis padres ni abuelos, pues ya todos murieron, y las casas se han vendido, me siento de terror. Ni siquiera puedo mirar de lejos las copas de los árboles que asoman lejanas de aquellas casas. Es un sentimiento abrumador,horrible.

Amaranta dijo...

Pues sí, todo cambia y evoluciona: los lugares, las personas, los sentimientos y las añoranzas.
Yo he vivido algo parecido con un lugar siempre muy especial para mí, cada vez que regresaba era algo mágico pero de un tiempo a esta parte los sentimientos se han ido suavizando y la última vez que regresé, llegué a sentirme un poco huérfana y vacía cuando pasé el puente que lleva al pueblo, cuando bajé la ventanilla para oler las salinas y sentir la brisa, cuando miré las marismas y mis ojos no se llenaron de lágrimas.
Amaranta

Batiscafo dijo...

ufff, es un viaje tantas veces hecho... (yo el alsa madrid-oviedo me lo hice mil veces para ir a clase)
pero el mio es oviedo-ourense u oviedo-coruña/santiago lo q me trae la nostalgia.
en fin, no es la gente que queda o que se ha marchado, para mí es el olor de las cosas, el ambiente, es tu casa y eso no lo dejará de ser nunca.
yo ya llevo seis años en oviedo y aunq ya es más mio de lo q yo creo jamás será mi lugar de verdad.
Eso en mi caso es galicia, y... bueno, yo soy muy gallega
besos

Absurdo Rutinario dijo...

El simple hecho de pararse a pensar como todo ha cambiado en tus viajes a tu ciudad, indica que ese viaje interior tiene lugar y tienen su efecto. ¿Por cierto cual es el libro en el que aparece tu cuento? y ¿Saquearás la nevera de tu tía?

1 abrazo.

Sistemas Complejos dijo...

extrañamente escalofriante, y a la vez sorprendentemente aliviante, percatarte que, efectivamente, al regresar, ya no sientes nada.

Llego a casa, huelo la misma ciudad, el mismo pueblo, la misma calle y la misma gente, por donde parecen no haber pasado mis años (aunque sí pasan los años, unos años lentos y pegajosos que no son los mismos con los que, orgullosa, vuelvo yo cada vez que vuelvo), y ya no siento nada.

Otra vez, un placer leerte.
Saludos!

Anónimo dijo...

Fabuloso el texto! Parece ser que siempre volvemos acomodando huellas.

Un saludo!

Sandra Becerril dijo...

Es que al regresar a veces ya no es lo mismo.. me encantó

besos

nancicomansi dijo...

¿ Sabes que la últimas dos frases, -mañana visitaré a mi tia.yo he ..." podría ser perfectamente un "micro-cuento" como aquél tan famoso de Monterroso ( el del dinosaurio y el despertar...)?.
Me encantan, me encantan...

Anónimo dijo...

¡como me gustan tus escritos!

El detective amaestrado dijo...

La propuesta de Nanci es bastante buena...Volver a casa produce un cierto dolor de estómago, no me preguntes por qué, pero es así al menos en mi caso...

Txe Peligro dijo...

vaya, pensé que nadie se iba percatar del fabuloso microcuento del final, pero ya veo que nanci es demasiado perspicaz...

en fin, lo cierto es que hay que ver la de cosas que se pueden ver sobre las letras, la verdad que si que puede serlo pero cuando lo escribí lo que estaba pensando era, simplemente, que tenía que visitar a mi pobre tía que está sola, es anciana y piensa que soy un pornógrafo.

saludos cordiales a todos y gracias

gaia56 dijo...

Txe disfruté tu relato, la vuelta a casa...casi casi parece el spot de El Almendro por navidad.. aunque aún te falta por descubrir el secreto de la árida y dura meseta castellana, que lo tiene de veras, sólo que el duende se esconde mucho.

Anónimo dijo...

"lo que mas me impresiono de la muerte de tu tio cesar" es lo tierno que resulta a pesar del tema que trata.

soy maría gonzález, me publicaron en bar sobia.

genial, me ha encantado, te seguiré de cerca!

SaYuRaKa dijo...

A veces está bien volver los orígenes...y más si se encuentran en ese precioso norte..Me gusta tu forma de decir, de no decir, de describir..
BeSoS
SaYu

Txe Peligro dijo...

no te digo ná y te lo digo tó

:)

ALOMA69 dijo...

Yo al final regresé a la provincia, harta de la gran ciudad.

Un saludo!!!

Gato negro dijo...

Hace poco volvía a mi casi olvidada pequeña ciudad, que en comparación con esta ciudad-lobo parece haberse parado el tiempo y tomarse un respiro.
Ya no queda mucho que contar de allí, pero siempre me hace traer una sonrisa nueva de vuelta.

GATO NEGRO