miércoles, septiembre 21, 2005

Un sueño

Soñé anoche que se declaraba de nuevo una guerra y volvíamos a salir a la calle y otra vez llegaba la policia y nos golpeaba, ellos con sus cascos negros, sus porras negras, su pecho negro con un zapato dentro, nosotros con nuestros pelos locos y la cabeza llena de pájaros.

jueves, septiembre 08, 2005

Txetxu ya no vive aquí

Ayer dejé mi casa. O la que era mi casa, antes. Así que ayer ya es antes. En un acto que debería haber sido solemne hice entrega de mis llaves a Yoli, después de dos años y medio de convivencia. Pero como, aunque a mi me gustaría, la vida no es una película, resultó de lo más light.

Llegamos a la casa de Ópera un 7 de Diciembre, huyendo de aquel horror en que se había convertido la casa de Atocha. Por esas fechas caía el cumpleaños de Rory y lo celebramos junto con la inaguración. Recuerdo que un inglés se cayó borracho sobre la mesa y se hizo pequeñas heridas con cristales en la espalda, había manchitas de sangre en su camiseta. Otro de ellos recibió un directo a la mandibula de manos de un vecino enfurecido que acechaba en la escalera. Anyway aquel guiri no nos caía muy bien, era de color rosa.
La casa de Ópera, al contrario que la que habíamos dejado atrás, era de lo más burgués. Yo siempre lo dije: como de un matrimonio de mediana edad esperando su segundo hijo -y que por favor salga la parejita. Como dice en los carteles con los que anunciamos ahora la habitación libre tiene de todo (todas las comodidades): aire acondicionado, calefacción, parquet, lavavajillas... Y el barrio era céntrico y tranquilo, poblado de buena gente y sin problemas, aunque solo faltaba dar la vuelta a la esquina en la calle leganitos para encontrarse con todo bullicio del centro y los peligros de la noche, los indigentes, las putas,la gente armada y los taxistas.
Fui feliz en esa casa, y también fui de lo más desdichado. A veces lloré. Pero dicen que el hogar es donde ha dolido el corazón, así que supongo que fue mi hogar durante un tiempo crucial. Ayer, con la habitacíón ya completamente vacía y limpia se me encogió el pecho y me sentí traicionado al pensar que alguien vendrá ahora y llenará las paredes y los armarios con sus cosas. Es extraño despedirse de las casas vacías, igual que despedirse de un cadáver de gala y maquillado. Ayer me fumé un cigarro en el balcón y escuché mecerse al viento una vez más los árboles del Senado que tanto me acompañaron por las tardes. Cogí mis últimas cosas, bajé tres pisos de escaleras, le dije adiós a una vecina y la puerta se cerró detrás de mi cuando salí a la calle. Es curioso, por primera vez en meses llovía.

martes, agosto 30, 2005

Miedo

Estoy realmente acojonado ante la llegada del otoño. Me pondré amarillento o marrón y me caeré al borde de cualquier camino del parque. Y allí estaré hasta que me lleve una ráfaga de viento gris o un hombre con rastrillo me coloque sobre un montón de hojas secas, amarillas o marrones. Es verano hoy aún...

viernes, agosto 26, 2005

Desidia

Desidia o apatía. La mayor parte de la semana transcurrió en casa con las persianas bajadas, viendo desde la cama la series del Paramount Comedy sumergido en la penumbra, masturbándome en exceso y alimentándome de latas de fabada Litoral. Y al encenderse las farolas de la calle acercarme hasta el bar y agarrarme fuerte a la barra como quien se agarra a un madero en un naufragio. Al volver a casa me chocaba con las paredes.

sábado, agosto 13, 2005

Aerolineas Genitales

Qué maravilla pasearse por la casa en pelota picada, caminar por el pasillo, dejarme caer un rato por el salón, sentir el fresquito de la nevera contra mi pecho desnudo, así hasta plantarme delante del espejo de cuerpo entero, comenzar a mover rítmicamente en círculos la cadera y observar, alucinando bellotas con la naturaleza y el cuerpo humano, como mis genitales comienzan a girar haciendo el movimiento de un molino o un helicóptero. Una pena no conseguir la velocidad suficiente para despegar los pies del suelo y salir volando, con mi polla y mis cojones como aspas, hasta un lugar mejor que este, como la orillita del mar en Cádiz o un estado libre asociado de conciencia.

No puedo

Básicamente soy un inútil. Si como pasa con el cerebro que está formado en capas desde el cerebro de reptil -en lo más hondo- hasta el córtex o en las muñecas rusas o en las cebollas, nosotros también nos construimos a capas dentro de mí hay, sin duda, un niño inútil, y esto me condiciona. De guaje cuando estábamos en el cole yo era el que siempre llegaba el último en el test de Cooper, el que menos potencia de escupitajo poseía y también el que perdía el balón en los partidos de baloncesto. Al llegar a la adolescencia la cosa mejoró al empezar a valorarse otro tipo de cosas como el don de gentes o los chistes malos. Pero algo de aquel niño inepto quedó y ahora existe una fuerza invisible que obra sobre mí y me impide cumplir con mis obligaciones más inmediatas.

Fumo ahora mi primer cigarro del día - son las ocho de la tarde- mirando por la ventana y pensando que Oviedo es una ciudad de juguete poblada por ciudadanos muñeco cuando se me ocurre que en vez de terminar la jornada haciendo un inventario de las cosas que he hecho mejor debería hacer lo contrario: listar las cosas que debo hacer y que nunca hago por pura desidia, como por ejemplo estudiar o visitar a mi TíaVicen. Al menos he conseguido escribir algunas cosillas en mi olvidado blog y por otra parte es preferible ser un inútil que un tonto útil, aunque menuda gilipollez, quien no se consuela es porque no quiere, eso está clarinete. Otro cuento que me cuento.

La desgracia del melómano

Cuando uno entiende de música no le respeta nadie, es la hostia. He dedicado una parte importante de mi vida a escuchar discos de una gran variedad de estilos, a mangarlos en las grandes superficies, a bajármelos de internet, a mover el cacas en todo tipo de garitos, a leer libros y revistas sobre el tema, a charlar, a ir a conciertos. Pero claro, entender de música no es algo bien visto. En cambio si uno tiene por aficción los perros, los coches o los rifles es tratado como una autoridad en la materia. Nadie niega que conoce el tema en profundidad porque, en realidad, poca gente entiende de estas cosas. Pero como la música es una cosa tan común con la que nos bombardean y hasta nos hacen burla continuamente todo el mundo se cree con derecho a tener una opinión autorizada, y no es así. Cuando tu das la tuya -que generalmente si lo es- o cuando nombras una banda desconocida ya te toman por un snob que se las quiere dar de entendido. Y no es que me las quiera dar, es que lo soy. Coñe.

El clero volador

Hoy he visto a un sacerdote cruzar la calle por donde no debía y cada vez que veo algo así pierdo de nuevo la fe. Era además un cura con todas las de la ley: viejo, de pelo completamente cano y con sotana. Y sin ningún respeto por los pasos de cebra. Resulta que esos que desde los púlpitos nos exigen continuamente obediencia a las normas -al menos a sus normas- luego se saltan a la torera el código vial. Aunque claro, bien mirado tal vez sea que los curas solo están sujetos a las leyes de Dios y las leyes terrenales sean para ellos una nimiedad. Así que propongo que les instalemos bajo los faldones unos retropropulsores que los eleven por los aires y asi no interfieran el tráfico. Sería divertido ver a todo el clero volando por ahí y tal vez chocando entre ellos y cayendo del cielo cual Lucifer. Sería divino.

sábado, junio 25, 2005

Que pena de Blog

Reviso mi olvidado blog y me encuentro, sorprendido, un comentario en el último post. Dice que este es un blog muy solitario, que en otros se agolpan cientos de comentarios. Que triste, ¿verdad? Lo cierto es que ocurren varias cosas:

1. Que la gente que conozco y lee esto es mala gente, sin creatividad ni inquietudes, sin arte. Y mira que conozco gente.
2. Que escribo muy poco, prefiero pasear por el centro. Además el panorama aquí en la página no es muy halagüeño.
3. No se me ocurren más razones.

Por cierto, si se obra el milagro y decidis dejar un mensaje deberíais identificaros, siempre aparece "anonimo". En fin, ahora que acabo con mis obligaciones académicas prometo grandes sorpresas.

martes, mayo 31, 2005

La chica del dragón

Conocí el otro día a una mujer que parecía una niña. Yo le eché 22 pero resultó tener 32 y un bonito tatuaje de un dragón a un lado del pubis. Tenía un cuerpo pequeño y fibroso y parecía estar bastante loca. Todo esto me hacía gracia. Como digo, la ví una vez y, más tarde, ella insistió en repetir. Repetimos.

Pasó una semana y media. Un día pasé por su barrio y la llamé, ella dijo estar durmiendo, aunque no la creí. Hoy, a mediodía, ha sonado mi teléfono, era un mensaje donde venía a decir que mejor si a partir de ahora nos vemos solo como amigos. Como "coleguillas" exactamente.

Me fascinan como ocurren estas cosas. A veces -y no solo para ella, si no para todos- las personas parecemos objetos de consumo, de usar y tirar. A veces le toca a tu partenaire y otras veces a tí mismo. Y aunque no estés muy interesado en el asunto siempre te duele un poco en el ego que te rechazen. Piensas: ¿qué habré hecho mal? ¿por qué ya no querrá más?

En fin, supongo que ni yo soy tan especial ni la vida tan novelesca, así que a otra cosa mariposa.

Echaré de menos aquel dragón. Y sus gritos.

Todo fluye menos yo

Cuando te quedas un poco estancado en un sitio es cuando más evidente se hace el paso del tiempo. Me refiero, cómo no, a este pantano en el que se el que se ha convertido la facultad para mí. Pasan generaciones y generaciones y aquí permanezco yo, como si, irónicamente, fuese el que tiene a su cargo tanta sabiduría milenaria. Ahora son los exámenes, es la guerra, así que no tengo mucho tiempo para nada, aunque tampoco me puedo concentrardemasiado en el estudio. Ya no me interesa y además, me produce ansiedad.

viernes, mayo 20, 2005

El amor y la ciencia

No sé si lo he dicho ya, pero cada vez que veo una pareja de enamorados me sale un sarpullido. Es primavera y las parejitas salen a la luz del sol como los caracoles cuando pasa la lluvia. Están por todas partes, tirados por los parques en posturas obscenas, tratando de acercarse lo más posible a eso que se llama sexo sin sobrepasar el límite de lo ímpúdico, esto es, frotándose los genitales unos contra otros con los pantalones puestos. Luego claro, se agarran unos calentones que no veas. Como diría un viejo amigo: ¿¡¿¡qué pasa, que no teneis casa?!?!? Lo más probable es que no, claro con esos alquileres... - aprovecho para hacer aquí una comprometida denuncia de la situación inmobiliaria en este país (cuando uno se queja hay que decir "este país").

El caso es que ahí algunas parejitas en la facul: por la mañana llegan juntitos y cogen sitio -también juntitos- en primera fila. En los descansos se da arrumacos. A la hora de comer almuerzan en la cafetería en compañía de amigos. Y por la tarde se suben a la biblioteca o hacen alguna práctica de laboratorio -la física entre dos siempre es más llevadera, a mi me ha tocado ser una especie de científico onanista o freelance. Al final del duro día de estudiante se van al metro cogiditos de la mano, tal vez comentando los conocimientos adquiridos o tratando de resolver satisfactoriamente los siempre inquietantes problemas propuestos. Tendrían que hacer los exámenes a medias, digo yo.

Hay un par de ellos en mi especialidad y coincido en la mayoría de las clases con ellos. Hoy ha sido gracioso: ella ha llegado primero y ha cogido sitio al frente de la clase. El profe ha comenzado a hablar de estrellas por dentro y cosas así. Hemos oído la puerta abrirse y luego cerrarse. Me he girado y era él, el novio de ella. Nos hemos quedado sorprendidos al escuchar como se sentaba en una de las últimas filas dejando a su parejita sola ahí delante. Me he girado para comprobar la certeza de mis sospechas y, efectivamente, allá atrás estaba el enamorado con cara de pocos amigos. Al volver a mirar a la pizarra ella se ha girando a su vez, con cara de pocos amigos y diciéndole sin voz, sólo moviendo los labios: "Eres idiota". No he podido evitar sonreirme, ahora resulta que todos vamos a ser testigos de sus crisis matrimoniales, qué descaro. Al térnino de la clase ella se ha dirigido muy derecha a discutir con él, yo me he ido, que ya me parecia demasiado obsceno tener que presenciar aquello. Me pregunto qué pasaría la noche anterior.

La cultura occidental y la Mahou Clásica

Uff, cuánto hace que no escribooo! Bueno, lo cierto es que estoy embarcado en varios proyectos literarios que se suelen desarrollar en el miniescritorio de mi habitación, bajo la luz de mi flexo retro rojo y en compañía de una botella de Mahou Clásica. Como dije el otro día: tratando de ser la Corín Tellado punk, y digo esto con toda la humildad del mundo, sabiendo que nunca llegaré al nivel creativo de la maestra.

Por aquí ya hace buen tiempo. Le cometé a Irene hace un rato, "al salir de clase", que había leído no sé dónde que la razón por la cual toda la ciencia y la filosofía occidental se ha desarrollado básicamente en Alemania y otros países nórdicos es el clima. Las nubes y el frío hacen que la gente sea más reflexiva y disponga de más tiempo para cavilar: sin tiempo invernal no hubiera habido ni Kant, ni Hegel, ni Nietzsche, ni Marx, ni Mecánica Cuántica, ni Einstein ni Relatividad (ahora que está de moda), ni Freud, ni psicoanálisis, ni nada de nada. Por lo demás España es un paíse más apto para toreros, futbolistas y vagabundos; ahora se acercan los exámenes y díganme ustedes con que valor me meto yo en la biblioteca pudiendo estar tumbado en el césped o en alguna placita madrileña, tomándome -otra vez- una botella marrón y frequita de Mahou Clásica.

miércoles, abril 20, 2005

Habemus facha

Una de las grandes noticias de ayer, hay nuevo Papa. Fue curioso ir caminando hacia casa por una céntrica calle de la capi y oir las campanas de todas las iglesias tañendo por el nuevo superpárroco. Y al final a salido Joseph Ratzinger, que al parecer es del Opus Dei y que endurecerá la actuación de la Iglesia en todos esos temas éticos que los opusdeistas conocen a fondo. Vamos, que si por el fuera todos a parir como conejos, a torturarnos con el cilicio (esa cuerdecita con pinchos que usan los del Opus) y los de África a exterminarse en masa sin el condón. Y mira que llevaba yo ya tiempo diciendolo: "hey, el próximo Papa va a ser del Opus", y al final era cierto, y eso que siempre me toman por un iluminado. En fin, que parece que esto a los no católicos no nos debería incubir, pero supongo que estas cosas afectan a toda la humanidad. A mi que me excomulguen.

En las nubes

Ayer fui a visitar a mi profe de Novela Contemporánea. Su despacho está en la Facultad de Filosofía y Letras B. Es un edificio enorme lleno de despachos que domina aquella parte del campus, y yo nunca había estado dentro. Tomé el ascensor y al llegar al décimo piso, donde se encuentra el despacho, me quedé impresionado por las vistas que había desde aquellos ventanales. La mujer no estaba allí, así que espere, me eché tranquilamente un cigarrito mirando por la ventana. Es una perspectiva extraña la que se tiene desde allí, se ve la ciudad por su orilla occidental: allí estaba el Faro de Moncloa, y más allá los edificios de Plaza de España y luego el Palacio Real y la Almudena y siguiendo una línea todas esas tierras desconocidas del sur, Puerta del Angel, Aluche... Pero lo que más se veía era la Casa de Campo, qué parque tan inmenso. Podrías perderte en el toda la vida, o -perdonen el chiste fácil- todas las noches. Pero lo más impactante fue cielo, tan inmenso y tan plano, cubierto uniformemente de nubecitas parcialmente iluminadas por el sol que parecían de mentira, de realidad virtual. Estaba yo tan alto que parecía que las bandadas de pájaros se iban a estrellar contra la ventana.
Finalmente la profe no llegó. Supongo que como son literatos piensan que pueden estar en las nubes -sobretodo en esos despachos estratosféricos. Pero no me importó, hice el camino de vuelta muy contento: nunca había visto un cielo tan grande.

Haciendo poemas

Innata mi facilidad para los malos poemas:
me basta sentarme acurrucado en una esquina de la habitación
con un boli, mi pequeño cuaderno azul
y el pecho malherido.

Y cada cinco minutos cago una perla.

jueves, abril 07, 2005

Yo, la Corín Tellado Punk!

Pues parece que mi último escrito, el comunicado 96, titulado Escepticismo, ha tenido una acogida sin precedentes, a juzgar por el número de respuestas y felicitaciones que he recibido. Gracias a todos y todas. Tal vez sea porque hacía meses que la musa me había abandonado y no escribía nada, dicen que la espera aumenta el deseo y que mejor no repetirse. He de reconocer, de todas maneras, que la cosa quedó tierna y bonita, aunque -como buen autor- no estoy contento del todo por ciertos detalles que no voy a comentar -simplemente para que nadie se fije en ellos.

Con motivo del comunicado numero 100, que ya asoma las orejas en la lontananza, espero recopilar los - a mi juicio- mejores escritos que he producido y recopilarlos en un libro que fotocopiaré y encuadernaré en una de las mejores y más prestigosas fotocopiadoras de España (a falta de editorial...). Echando un vistazo a lo que tengo seleccionado me doy cuenta de que la temática cursi y amorosa predomina poderosamente. Un día G. me dijo -con sus nervios habituales y su voz aguardentosa- que debía de sacar mis textos de la cama (sic) , en aquel momento pensé que quizás debiera hacerle caso, pero lo cierto es que un escritor no debe renunciar nunca a su tema. ¿Lo hizo Neruda? ¿Lo hizo Kafka? ¿Lo hizo Primo Levi? ¿Lo voy a hacer yo? La respuesta es no. Teniendo estilo propio y tema, ¿qué más se puede pedir? Así que seguiré en mis trece escribiendo lo que se me ocurra, siendo , en cierta manera, una Corín Tellado Punk!

martes, abril 05, 2005

¿Buena Fabada o Holocausto Fabil?

Ayer fue mi segundo intento con la fabada. Os recuerdo que hace unas semanas mi madre, en su visita a la capi, me trajo tres fabada-packs, esas cajitas que venden en las tiendas de productos asturianos y que contienen, envasadas al vacío, un montón de fabes y el compango (chorizo, morcilla y esa otra cosa que no se muy bien qué es, ¿jamón?). Pues bien, en el primer intento puse las fabes a remojo la noche anterior, como mandan los cánones y al día siguiente lo cociné todo junto y revuelto en la olla express (no pienso perder tres horas en hacer una fabada en la olla convencional, soy un hombrecito ocupado). Resultó que la fabada quedó aguada, las alubias perdieron la cáscara y algunas estaban duras y, como había echado dos chorizos, el potaje tenía un sabor demasiado fuerte y salado. Cómo son los colegas cuando les haces de comer... estaban todos -mis compis de piso- comiendo aquello en el salón con cara de asco e, hipócritamente, alabando las virtudes de mi cocina. En fin...
Ayer me levante tarde, perdí algunas horas de clase y para alegrarme el día, para tener conciencia de haber hecho algo útil con el tiempo decidí poner la lavadora, comprar papel higiénico y productos de limpieza y cocinar mucho: la Ensalada Imperial Txetxi y una Buena Fabada. Mi Ensalada Imperial no tiene ninguna ciencia más que juntar los exóticos ingredientes que elijo en estado de trance místico (tiene arroz y cosas chinas) y la correcta mezcla de aceite y vinagre (mi madre dice que tengo un talento innato para aliñar, tal vez mi único don).
Con el tema de la fabada estaba un poco acojonado. No había puesto las habas remojo pero me dio igual, tomé esta actitud punk y lo eché todo otra vez en el olla, pero esta vez con un poco de cebolla (como me aconsejó mamá), menos sal, menos agua y un solo chorizo. Después de 16 minutos (como aconsejan las instrucciones de la olla para la fabada) abrí el artefacto con cuidado (las ollas express dan miedo) y aquello que vi dentro no era una fabada, sino un holocausto fabil. Más bien parecía una fosa común de fabes, algunas destrozadas, sin nada de agua, rígidas, como muertas. "Horror", exclamé mordiendome el puño (bueno, dijé "me cago en la puta", eso de "horror" suena un poco cursi); y muy enfadado volví a poner la olla otros 16 minutos, por mis santos cojones. Y aunque no albergaba ninguna esperanza de recuperar aquel mejunge, cuando lo volví a mirar encontré una deliciosa y perfecta fabada; era, diría yo, hasta hermosa.
Fíjense en como siguiendo la propia intuición e ignorando los consejos estereotipados -ponlas a remojo, cocínalas este tiempo...- uno puede conseguir los objetivos más elevados, como hacer platos de cuchara, por ejemplo. Es una especie de comunión cósmica: tu pide que el universo proverá. Pero nunca hay que perder la esperanza.

jueves, marzo 31, 2005

Maquinitas del amoooor

Anoche pusieron Eyes Wide Shut de Kubrick en la primera y la volví a ver porque mola, porque va de sexo y de la pérdida de la pasión, y de la infidelidad y todas esas cosas que a todos nos conciernen y nos gustan. Y cuando estaba terminando llama mamá -mamá siempre llama a horas intempestivas- diciendo que ponga la 2 si aún no me he metido en al cama, que en Redes están hablando de la química cerebral del amor, uno de mis temas favoritos (que casualidad, qué programación inteligente la de la tv pública socialista, oiga) con el que llevo dando la coña a propios y extraños regularmente desde hace un par de años, cuando descubrí el tema por un reportaje en el Cosmopolitan u otra publicación todavía más inconfesable.

El caso es que en Redes (que, para el no iniciado, es el programa de divulgación científica dirigido por Eduard Punset, ese viejo de los pelos locos) salía una mujer guiri contando la historia esta que yo conozco en profundidad: que el enamoramiento es un estado de excitación producido por unas drogas cerebrales, unos neurotransmisores, con estructura molecular y efectos parecidos a las anfetaminas y otros estimulantes (ya sabeis, esas cosas que esnifáis los fines de semana en los baños de los bares). Así que uno se siente eufórico, creativo, feliz, activo, vamos, como si estuviera bien puesto. Y después de la pasión, que necesariamente se apaga, viene el momento de otros neurotransmisores más tranquilos, parecidos a los opiáceos (morfina, opio, heroína), llamados endomorfinas, y que te mantienen tranquilito y sereno al lado de tu pareja, los niños y, si me apuras, el perro y la suegra. El trauma más característico de una relación sentimental, lo más difícil, es el paso entre unas sustancias a otras, el empalmar el bajón de speed con el chute de jaco, caballo, jamaro. A mí lo que más gracia me hace de todo esto es que no seamos más que mecanismos que responden a estos estímulos neuroquímicos, que un día te sientas triste y solo sea porque tienes el cerebro empapado de no se qué mejunge o falto de cualquier otro. Con lo profundos que parecemos -algunos-.

Luego, en el plató, Eduard entrevistó a un par de expertos en el amor (!): un psicologo de la complutense y una escritora que ha escrito un ensayo sobre el amor a través de los tiempos. Estos hablaron de las diferentes reacciones según el sexo ante una infidelidad: por lo general el hombre reacciona sintiendose ultrajado y furioso, mientras que la mujer -siempre tan entrañable- se pregunta que es lo que ha hecho mal. Explicaron, también, que el hombre tiende a la infidelidad pues su misión biológica es esparcir sus semilla, que su material genético se mezcle lo más posible, mientras que la mujer teme la falta de su pareja por la necesidad de ayuda a la hora de sacar adelante a las criaturas. Además explicaron que tendemos a cambiar de pareja cada cuatro años porque en principio, hace miles de años, y aún hoy en tribus primitivas con dietas ligeras, el ciclo de la mujer es de cuatrp años, desde que se fecunda una vez hasta que puede volver a ser fecundada. A mi todo esto me recuerda a la teoría del gen egoísta de Richard Dawkins, que viene a decir que el sentido de nuestra vida es únicamente es transportar los genes en el tiempo, permitir que se repliquen, que se mezclen, en fin, que hagan todo lo que tengas que hacer.

Curioso, con lo chachis que nos sentimos, y solo somos maquinitas biológicas que responden a impulsos drogatas o recipientes tupperware para llevar a los genes a conseguir sus fines, quién sabe para qué.

miércoles, marzo 30, 2005

Todo fluye, colega

Me fascina la lejana procedencia de las cosas. Ahora, por ejemplo, tengo un disco en la mano.

Alguien camina por una calle, digamos, en un lugar indeterminado. De pronto la visión de algo provoca en su cabeza la idea de una melodía que tatarea hasta casa. Allí agarra la guitarra y la acompaña de acordes. Al día siguiente se la muestra al resto de la banda y le ponen, en una semana, letra y sección de ritmo. Meses después el disco está a punto y llega la hora de meterse en el estudio a grabar. Lo graban en una semana con la ayuda de un gran productor, el master se manda a la fábrica que graba miles de cd's, que circulan por cintas transportadoras, son metidos en sus cajitas, manipulados por unos cuantos obreros, precintados y almacenados en grandes cajas de cartón en un oscuro almacén de Alabama u Oklahoma. Pronto llegan los camiones que los llevan al aeropuerto, el avión tarda unas once horas en llegar a europa, en madrid se ponen en manos de la compañía, que a su vez se lo pasa a la distribuidora que se lo hace llegar a las pequeñas tiendas y a las grandes superficies. Y en este momento es cuando aparezco yo, aburrido cualquier día laborable al atardecer y con mucha pericia, habilidad y disimulo me hago con una copia gratis.

Esto para los cd's, pero ¿no es inescrutable el camino que siguen los mecheros por el mundo? ¿Por qué siempre tengo mecheros de desguaces y ferreterias si nunca visito estos negocios? Como decía un viejo amigo: los mecheros son universales.