miércoles, febrero 23, 2005

Il Neige

Había, esta mañana, una nota colgada en la puerta del frigorífico, escrita con la caligrafía de Yoli. Decía que había nieve, que la disfrutásemos pero que cuidado con los resbalones. Corrí a asomarme a los balcones del salón: en efecto, una gruesa capa blanca de aspecto esponjoso cubría los tejados del edificio de enfrente. Me duché rápidamente y me abrigué bien; deseaba, antes de tomar el metro, dar un pequeño paseo contemplando el espectáculo. Me acerqué a los jardines del Palacio Real , observé un rato desde allí, a lo lejos, la Casa de Campo cubierta de blanco. Muchos turistas y madrileños se reunían en los alrededores tomando fotos. La gente que vivimos aquí estamos acostumbrados a que ocurran cosas: a veces nieve y otra veces olas mortales de calor, atentado o bodas reales, grandes manifestaciones, incendios en edificios, asesinos en serio, atascos. Vivir aquí es estar viviendo en lo que serán los libros de historia, siempre inmerso en la actualidad más inmediata. Aquí es donde se corta el bacalao.

Luego me dirigí a la universidad. Los universitarios son seres de emociones simples y comportamiento mecánico, así que, como había nevado, todos se tiraban bolas de nieve por toda la Ciudad Universitaria. Tuve la oportunidad de ver un par de buenos bolazos, sobre todo a ese tipo de hombres desgrabados, con sonrisas llenas de dientes y aspecto idiota. Y tuve cuidado con no resbalar.

martes, febrero 22, 2005

No podía salir

Grandes problemas, esta mañana, para despertarme. Y digo para despertarme y no para levantarme. No se trataba de la pereza, de sacar los pies de la cama, de enfrentar el frío y el horario académico. Se trataba de conseguir salir del sueño en el que me hallaba enredado. Lo trataba con todas mis fuerzas y entonces abría los ojos y -creía yo- que ya estaba en el mundo real (si es que eso existe). Pero de pronto caía en la cuenta de que seguía en el sueño y lo volvía a intentar, otra vez sin éxito. Y así durante dos horas, al menos en reloj que había en aquel mundo onírico. Al despertar, por fin de verdad, gran angustia. Un gran peso durante toda la mañana sobre mi pecho. También ansiedad. Finalmente todo superado.

Los dibus japoneses

Hace unas semanas que Andy ha colocado el reproductor de DVD en el sálón y no he parado de ver pelis. Nos hemos hecho socios de uno de esos videoclubs donde no tienen pelis comerciales y solo trabajan el cine independiente y de autor. Así que me he dedicado a ver obras de David Lynch, Takeshi Kitano, Julio Medem o Bertolucci. Además las vemos en versión original, por dos razones: por los diferentes idiomas que se hablan en mi casa (a saber: inglés, castellano, asturianu y el lenguaje de gestos y miradas) y porque somos gente chachi. De Steven Seagal todavía no hemos cogido nada.
Pero lo que más me ha gustado y sorprendido son las pelis de Hayao Mizayaki, un maestro japonés de la animación. Sus pelis de anime le dan cien vueltas a las supuestas maravillas de Dysney o Dreamworks que copan el mercado internacional y los premios importantes, porque las historias son mucho más imaginativas y complejas, porque los personajes tienen más profundidad, porque no están dirigidas a público infantil, porque no cantan una canción cada tres por cuatro y, sobretodo, porque no tienen moralina yankee, porque no hay personajes buenos buenos ni malos malos, porque no es todo ni blanco ni negro. Seguro que conocéis alguna: El Castillo en el Cielo, La Princesa Mononoke y, la mejor de todas, El Viaje de Chijiro, de una imaginación constante y deslumbrante.

Banzai!

sábado, febrero 12, 2005

Rediseña tu sexo

Me contaba mi sobri Claudia el otro día, muy sonriente, que un amiguete suyo había ligado en un bar con una morenaza de nombre ridículo. Al día siguiente la invitó a comer a casa, lleno de amor, y la morenaza, a la luz del día, resultó tener una sombra de barba de un par de días y constitución de heroinómano.

También yo conozco un par de historias sobre travestidos bizarros que les relataré para su disfrute: Una buena mañana de sábado me encontraba con R. en un conocido antro de Chueca, el afortunadamente desaparecido Queens, cuando mi amigo comenzó a enrrollarse en medio de la pista con un sudamericana bastante atractiva. Ella decide en un momento visitar el lavabo y R. se dirige a mí entre orgulloso y sorprendido cuando, de pronto, los amigos de la colombiana reclaman su atención para explicarle que eso -eso que estabas abrazando-, querido amigo, no es una colombiana, sino un colombiano. No se qué cóctel de sentimientos encontrados se produjo en el vapuleado corazón de R. pero lo cierto es que dejó el bar a toda prisa y sin despedirse dejándome allí rodeado de tipos sudorosos de ojos desorbitados. Bueno, me lo pasé bien igualmente.

Otro día, en compañía de una pequeña pandilla madrileño/asturiana, en vista de la hora y de la deficiente oferta hostelera de Malasaña no tuvimos más remedio que meternos -una vez más- en el Mito Disco Club. Allí conocí a unas chicas que iban semidesnudas y se dejaban tocar alegremente. Mala señal. Estaba claro que no eran féminas, todas menos una que acabó besándome. Preocupado yo por la historia que relaté más arriba preferí asegurarme y le pregunté si era un tio. Ello no contestó, simplemente me animó a comprobarlo metiendo la mano por debajo de su falda. Así lo hice pero lo cierto es que estaba tan moco que no sé qué es lo que toqué allí debajo. Saqué la mano y en vista de la situación y el riesgo puse cara seria y dije: ajá, ya veo. Y allí lo dejé. Supongo aquello que toqué eran atributos masculinos, simplemente porque si hubiera sido una chica no me hubiera dicho que le tocase el parrús ¿no?

Pero la cosa no acabo ahí. Sus amigas, muy simpáticas todas ellas, comenzaron a bajarme los pantalones al tiempo que bailaban conmigo. Era verano y yo llevaba unos pantalones pirata flojos que solo se sujetaban con una goma, de modo que era muy fácil bajarlos. Más de una vez enseñé los genitales al público del bar sin yo quererlo, finalmente me cansé del juego y de aquellas/os chicas/os y volví con los mios. Recolocando todas mis pertenencias en mis bolsillos caí en la cuenta de que faltaba mi teléfono móvil. "Te lo han robado los travestis, seguro", me dijeron mis compis. "No puede ser, se me ha caido al suelo porque estos pantalones son flojos" . Fui a preguntarles y ellas, muy amables, me ayudaron a buscarlo por todo el bar, examinando las esquinas oscuras, preguntando a la gente; aún así el telefono no apareció.

-No pueden haber sido ellas -les dije a mis amigos-, no veis que solícitas me ayudaban a buscarlo.
-Precisamente por eso Txe, pareces nuevo.

Días después R. coincidió con esa banda mientras volvía a casa, de noche, por la calle Mayor. Según nos contó las travestis empezaron a piropearle y adularle, una le sujetó de las muñecas y le levantó los brazos para bailar con él en plena calle. Mientras tanto las demás le cacheaban disimuladamente, pretendiendo que solo le estaban sobando. Él se dio cuenta enseguida de la jugada y se deshizo de ellas con una mezcla de amabilidad y mal humor.

Nada es lo que parece. Si vais a estar ahí fuera por las noches, mis valientes, tened cuidado.

jueves, febrero 10, 2005

Los amores difíciles

La dificultad es el mejor conservante para la pasión. ¿Ustedes creen que Romeo y Julieta hubiesen vivido esa historia desgarradora de no haberse encontrado inmersos en la vendetta entre los Montesco y los Capuleto? ¿Se casarían, después de 30 años de relación, Camila Parker Bowles y el Príncipe Carlos si no hubieran tenido que enfrentarse durante todo este tiempo a la opinión pública y a la Casa Real británica?

Pues no.

martes, febrero 08, 2005

La Reequilibradora de mi cuerpo serrano

Hace una temporadita visité a mi requilibradora corporal. Es una mujer experta en yoga y cosas de esas que sabe leer en mi cuerpo el origen de mis traumas. Mientras me masajea hablamos de mis preocupaciones, mis sentimientos, en fin, de todas esas cosas de la vida. Ella es dicharachera y juvenil, dice tacos y no tiene reparo en tocar temas como el sexo o la vida nocturna. Según sus teorías los traumas hacen que adoptemos malos hábitos corporales. Por ejemplo si uno es víctima de temor o inseguridad caminará encorvado y con el pecho metido hacia adentro.

Respecto a lo mío me dice muchas cosas. Al ver mi séptima vertebra descubrió un suceso traumático en mi adolescencia. Supusimos que se trataba de la muerte de papá, aunque conscientemente no fue algo que me traumatizase mucho. Suena duro pero es así. Fue lo mejor para todos. Si estás leyendo esto desde el más allá lo siento papi. En todo caso esto de la relación con los progenitores es un clásico del psicoanálisis, con lo que tampoco estábamos descubriendo la pólvora, vaya. Lo me llamó más la atención fue otra cosa y es que, según ella, tengo miedo a que me abandonen. Así explica ella que fuese yo quién dejase a esas dos chicas que algún día fueron mi pareja. Las abandoné yo porque temía que ellas me abandonasen a mí. Eso me dijo la reequilibradora mientras palpaba mi esternón. Y, coño, es verdad. Y nunca me había dado cuenta. Revisé mis escritos y descubrí que muchos de mis cuentos tratan del abandono, la pérdida, el rechazo. Lo cierto es que en ambas relaciones las cosas se estaban poniendo chungas y yo notaba que pronto ambas me iban a dar pista. Así que yo me adelantaba para engañame a mí mismo y decirme: fuiste tú quien las rechazó, no ellas a tí. Parece un truco inteligente, pero al final no funciona demasiado bien. Yo es que no soportó el rechazo. Esto todavía me provoca problemas, pero bueno, creo que voy entendiendo que siempre habrá gente que no me quiera ver delante. Bueno, ellos se lo pierden. O, mejor dicho, ellas. Por cierto, un cordial saludo para mis ex's desde aquí.

La pregunta ahora era: ¿por qué tengo un miedo exhacerbado al abandono? Examinamos mis hombros, mis cejas, los dedos de mis pies y finalmente llegamos a dos conclusiones:

- A que papá me abandono. Bueno, no me abandonó fisicamente, de hecho siempre quería verme y siempre olía a vino. Sufría por no poder estar a mi lado. Pero me abandonó como padre. No podía ser mi padre porque era alcohólico. Y maníaco depresivo. Así que para mí fue como si un día hubiese cogido las maletas y, tras dar un portazo, hubiese desaparecido. Quizás esté siendo un poco duro. Al fin y al cabo el alcoholismo y la depresión era, en cierta manera, una enfermedad para él. Pero, en fin, el resultado fue el mismo: no tuve figura paterna y encima, por si fuera poco, me llevé el trauma de regalo.

-Otra posible causa que yo apunté fue la depresión extraña que sufrió mamá durante mi adolescencia. Un buen día se puso triste sin motivo y no quería salir de la cama ni dejar de llorar. Estaba fatal. Y entonces yo me sentía desamparado porque todo lo que tenía en el mundo era ella y si ella estaba así, ¿cómo iba a sobrevivir yo? ¿Quién me iba a cuidar? Estuvo así un par de años, ella solita -como siempre en su vida- logró superarlo a base métodos místicofilosóficos. Mamá es una mujer pequeñita pero fuerte, admirable. Es por este episodio por lo que ella le tiene tanto amor a la filosofía oriental, el control mental y todo eso. Desde luego a ella -y a mí- le sirvió de mucho.

Bueno, eso fue lo que descubrimos. Y esta bien saberlo porque a día de hoy soy mucho más independiente y me la trae mucho más floja lo que penséis de mí o que me déis la espalda. Aunque suene feo en esta vida nadie es imprescindible y todo sigue. Aunque la palme tu gato o tu novia te la pegue con otro.

La consti

He solicitado el voto por correo, yo que llevaba tanto tiempo de abstención (y de abstinencia). Y es que estoy un poco indignado con todo este asunto. Aquí se presume informar a la población y de buenrollismo cuando en realidad lo que se ha montado es un aparato propagandístico que ni el propio Goebbels habría podido diseñar, todo con la connivencia de los dos grandes partidos y de Antonio Gala. Porque esa manera de utilizar la televisión pública para gritar a los cuatro vientos lo maravillosa que es la Carta Magna utilizando los cuerpos de los famosos es de un descaro feroz. ¿Acaso se ha dado voz a los partidarios del No? ¿Es lo mismo informar que hacer campaña?

Así que voy a votar que NO, que NO y que NO. Y si se pudiese votar Ni De Coña, pues votaría Ni De Coña. Pero no estamos para radicalismos. Mi decisión se basa en los siguientes puntos que seguramente algunos considerareis ridículos y, hasta cierto punto, estrafalarios:

1. Porque nunca me fío de lo que traman nuestros gobernantes.

2. Porque la idea de Europa, así en general, no me gusta. No me gusta la idea de un nuevo Imperio para hacer la competencia a los yankees. No creo que la democracia pueda llevarse a cabo en comunidades grandes. En España vivimos 40 millones de personas, así es imposible participar en la toma de decisiones. Los que deciden son un puñado de diputados. Lo que debería hacerse es atomizar. Como el Plan Ibarretxe pero sin tanto sentimiento nacional o racial. Simplemente por pura practicidad. Democracia directa, autogestión, federalismo y todas esas palabras de caramelo.

3. Porque me dan risa las constituciones. "Derecho a una vida digna", "derecho a la vivienda", bla, bla, bla... Son bonitas palabras que no llevan a nada. El otro día un estudiante de Leyes me decía que no podía interpretar esto al pie de la letra. Que eran cosas que se ponían más que nada por obligación. ¿Acaso la constitución española garantiza realmente estos derechos? Yo he visto gente sin casa. He visto gente malvivir. Y los inmigrantes ¿qué? ¿Esos no tienen los mismos derechos? ¿Por qué? ¿Porque nacieron en otro lugar? Además la sacrosanta consti (que es intocable porque son las reglas del juego democrático) no es más que una rémora para cualquier tipo de progreso en el modelo de estado.

4. Porque en lo referente a temas sociales y medioambientales solo se dicen vaguedades, mientras que en temas económicos y militares queda todo atado y bien atado. Unos estados competitivos, investigación militar, derecho a intervenciones en terceros países, armas, guerra y muerte. En fin, la Europa del Capital y la Guerra como la llaman unos locos exaltados extremoizquierdistas. Ya les vale a estos jipis.

Bueno, vaya rollo, me he aburrido a mi mismo. Espero al menos ser vuestro referente a la hora de introducir el papel en la urna y, ¿por qué no?, en el resto de ámbitos de la vida.

Antes malo que sencillo

Resulta, en vista de lo que veo por ahí, que reivindicar a una persona basándose en un su bondad no es más que reconocer su mediocridad. Si el principal rasgo de tu personalidad es que eres bueno empieza a preocuparte, amigo. Al menos a mi siempre me pasa igual:

- Menganito es un gilipollas.
- ¡Que va tio!, pero si es un pedazo de pan.

Es extraño pero parece que a mí todos los pedazos de pan me caen mal. De la gente se puede decir muchas cosas: que es brillante, que es cariñosa, que es nerviosa, o neurótica, o guapa, o fea, o, incluso mala, pero eso de decir que es buena a mi siempre me dió mal rollo. Si te consideran uno de esos santos anónimos seguramente es porque no tienen nada que decir de tí. O que, simplemente, eres corto de luces. Y no es que tenga preferencia por la gente mala, pero lo cierto es que todos lo somos bastante y, al fin y al cabo, los personajes más interesantes de las historias que se cuentan siempre son los malvados.


viernes, febrero 04, 2005

Quien te ha visto y quien te ve

Aquí estoy, recién salido de un examen revientacerebros. Lo mio es así, fracaso tras fracaso hasta la derrota final. Antes de entrar en ese infierno comentaba con un compañero -veterano como yo- que me hace gracia pensar en aquellos tiempos, antes de entrar en la facultad, cuando cosas como la Relatividad o la Mecánica Cuántica parecían misteriosas y fascinantes. Misteriosas siguen siendo, de tal forma que en los minutos previos los exámenes todos rezamos para que no caiga nada de esto o de otras cosas que hace años prometían ser interesantísimas.

El sentimiento es mutuo

Iba esta mañana caminando por la Avenida Complutense -hacía sol y fresquito-, cuando vi bajar a un conocido de un bus urbano, allá, veinte metros por delante. En la salida del metro una chica me había dado uno de esos periódicos gratuitos que reparten por las mañanas a los transeúntes y, como no deseaba entablar conversación con el tipo que dejaba el autobús, lo abrí y continué caminando tratando de parecer sumamente interesado en una columna sobre la psicología de los terroristas. Los terroristas malos, se entiende. Creí notar, por el rabillo del ojo, que el conocido se daba cuenta de mi presencia. Afortunadamente él tampoco tenía ganas de saludarme -hace años que no hablamos-, así que ralentizó el paso y me dejó, cortesmente, adelantarle. Me coloqué delante aún fingiendo estar sumido en la lectura y él permaneció buena parte del camino unos metros por detrás. Al llegar el semáforo, que mostraba al hombrecillo rojo, nos colocamos cada uno en un extremo del paso de cebra, separados por otros viandantes anónimos. Pasaron los coches y, cuando se puso de nuevo en verde, los dos nos quedamos clavados en nuestras posiciones por un instante, esperando a ver quien tomaba -como quien no quiere la cosa- la iniciativa. Finalmente el tipo arrancó y yo tardé todavía unos segundos en seguirle para evitar cualquier posibilidad de encuentro. Al llegar a la facultad cada uno tomó un pasillo diferente. Para no querer llevarnos estuvimos perfectamente sincronizados, trabajando como un reloj para no saber nada el uno del otro.

domingo, enero 30, 2005

Electro!

Pues mañana empieza, una vez más, un año más, la temporada de exámenes de febrero. Fantástico. Como primer plato me enfrento a la asignatura de Electromagnetismo 2. He estado estudiando un poco esta mañana. La cosa trata de algunos aspectos avanzados del Electromagnetismo. Lo fundamental de esta disciplina reside en la llamadas Ecuaciones de Maxwell. Estas ecuaciones dicen, en pocas palabras: que las fuentes del campo eléctrico y magnético son, respectivamente, las cargas y las corrientes eléctricas; que no existen monopolos magnéticos (es decir, solo imanes con polo norte y sur); y que el campo eléctrico y magnético están entrelazados: un campo magnético variable produce una corriente eléctrica. De estas ecuaciones se deduce la existencia de ondas electromagnéticas (luz visible, infrarrojos, ondas de radio..) y muchas cosas más que han permitido desarrollar toda la tecnología y telecomunicaciones de las que disponemos hoy en día. Como esta mañana no estaba yo muy concentrado he salido a pasear y me he tomado en un café un café con leche y una rosquilla como si fuera una de esas viejas con abrigo de visón que se reúnen los domingos por la tarde después de oír misa.

sábado, enero 29, 2005

Buenos días nos de Dios

Pues como ayer no salí apenas esta mañana de Sábado amanecí tempranito y desayuné unas porras que Yoli trajo de la churrería. Luego he salido a pasear, primero he estado por "el barrio", he recorrido un poco la Gran Vía y he acabado metiéndome en la Casa del Libro a curiosear. Principalmente he invertido los escasos cuarenta y cinco minutos que he estado allí en dos libros: uno se llama El terror tras la posmodernidad y trata de arte moderno, terrorismo poético y todas esas cosas, el otro era un manual de Mecánica Cuántica donde he encontrado información útil para mi examen de la próxima semana. Este tratado, el Cohen Tannoudji se compone de dos tomos y cada uno cuesta 110 euros. Creo que lo voy a mangar en los próximos días, sería todo un hito en mi trayectoria delictiva. Tras esto he subido por la calle Fuencarral hacia Malasaña, el barrio de las Maravillas (como me he enterado ultimamente que también se llama). Al pasar por la placita del mercado me he acordado de Elisa: una vez me citó allí. Es extraño, hace más de un año que no sé nada de ella y a veces me viene a la cabeza por cosas nimias. Supongo que aquello fue un aprendizaje, ahora, por ejemplo, veo en L.a. los mismos errores que yo cometí con ella, la desubicación al salir de una relación larga. Luego he pasado por delante del sexshop after hours, el Babylon y allí estaban en la puerta esos gigantescos gorilas rumanos que me han recordado el libro Querelle de Brest de Jean Genet del que solo he leído la contraportada y que creo que narra la historia de un marinero gay asesino. Intuí la música allá abajo, pum pum, en el agujero, y me dí asco a mi mismo por pasar allí algunas mañanas y no en la calle, al sol, con los niños y los pajaritos. Después he echado un vistazo en Popland y en la tienda de camisetas y me he sentado a tomar el fresco y a tomar notas de las cosas que se me van ocurriendo. Tengo una crisis de creatividad literaria. No se me ocurren relatos y no encuentro manera de expresar mis ideas a través de historias. Además estoy un poco harto del universo de obsesiones del autor, que soy yo. Un día me dijo Guillermo (hombre hiperactivo y proyecto de escritor) que sacase mis cuentos de la cama, que siempre escribía de lo mismo. Y es verdad. Pero también leí en un manual de narrativa que uno no debe reprimir sus instintos en este aspecto y que cada uno tiene su tema ¿Acaso Kafka no tenía el suyo? Luego he bajado otra vez a Gran Vía, he comprado ingredientes para preparar spaguetti a la txetxina (con crema, pavo y pimienta negra) y he pasado por delante de la peluquería a ver a la peluquera. Y el sol seguía brillando y hacía un poco de fresquito como a mi me gusta y todo esta bien, a veces.

viernes, enero 28, 2005

Arbeit macht frei

Se conmemora estos días nosequé aniversario del campo de exterminio nazi de Auschwitz y se reúnen próceres de todos los países y supervivientes en actos muy emotivos reivindicando la memoria histórica. Arbeit macht frei rezaba el pórtico de entrada en Auschwitz, "el trabajo os hará libres". Rezamos en estos días para que aquello no se repita. Lo triste es que en los países pobres nuestros nuevos esclavos siguen viviendo en las mismas condiciones mientras fabrican nuestros objetos de consumo. Nuestro mundo es pequeño y nuestra mirada corta. El otro día lei en el periódico la historia de una niña de 13 años en el Asia oriental que murió de agotamiento por trabajar 16 horas al día.

Astrud: Yo estuve allí.

Anoche nos enteramos in extremis de que Astrud daba un concierto en Plaza de España, así que pasé por casa de Esme y nos plantamos en el lugar de la cita, la cafetería Jamaica. Curioso, nos estábamos tomando unos vinos cuando aparecieron Manolo y Genís, los dos componentes del grupo, con ropas extrañas, una flauta y dos guitarras chiquititas que trataban de afinar mientras tomaban un poleo menta. Se largaron y nosotros al cabo de un rato nos pusimos a buscar el lugar del show, al parecer era en el parking subterráneo. Bajamos unas escaleras, esas que llevan al restaurante chino para personas chinas y nos encontramos el pasillo lleno gente y allí, subidos a un escalón, a los tipos tocando sin ni siquiera amplificadores. Había mucha gente y teníamos que estar en silencio, sino no se oía la música. Cuando la gente "normal" llegaba a buscar su coche montaba en cólera al no poder pasar al aparcamiento por el embotellamiento. Era, sin duda, uno de estos conciertos secretos que se publicitan de boca en boca y al que nunca puedes ir porque te enteras a toro pasado. Por una vez yo estuve allí.

jueves, enero 27, 2005

Mamá al teléfono

Ha llamado ayer mamá. Quería saber que tal lo llevo con los estudios y como me sentía anímicamente. Me ha repetido hasta la saciedad que me abrigue bien (me ha interrogado sobre la ropa que me pongo) y que me alimente correctamente. Lo ha matizado con dos de sus máximas preferidas: "eres lo que comes" y "si no te amas a ti mismo no puedes amar a los demás". Es una madre y, además, una madre muy sabia. Cuando uno es un adolescente y se rebela contra todo (incluida la autoridad materna) piensa que su madre es un rollo y que no tiene ni idea de lo que va el asunto. Pero es falso. Si a mi edad ya puedo notar cierto poso de experiencia a la hora de tomar mis decisiones, imagínense lo que me puede aportar mi mamá con su trayectoria de lucha y crecimiento vital . Me ha dicho, para terminar, que debo cuidar de mí mismo. Que si no me cuido yo nadie me va a cuidar. Bueno sí, que ella me va a cuidar, pero que ella está lejos y que, además, yo nunca la dejo.

Jules et Jim

Anoche proyectaron Jules et Jim de Truffaut en el Círculo de Bellas Artes y allí nos plantamos. Es la historia de un triángulo amoroso cuyos vértices son Jules y Jim, dos amigos, uno alemán y otro austriaco, y Katherine una auténtica femme fatale en blanco y negro. Admiro la paciencia y la bondad de Jules, un tipo sereno que debido a un sano e intenso sentimiento de amor por Katherine le consiente todo tipo de infidelidades hasta el punto de tolerar su matrimonio con Jim y la convivencia de los tres. En Katherine, bella e increíblemente promiscua y caprichosa he identificado muchas de las actitudes que se encuentran hoy en día en el mundo que yo veo, la cultura del zapping sexual, la búsqueda desesperada y por ello infructuosa del amor definitivo. En otro orden de cosas me han llamado la atención muchas escenas: la de la carrera en el puente, la de los balcones de la casa de campo y sobretodo una en la que Jeanne Moreau (Katherine) explica como antes de conocer a los protagonistas no sonreía y ahora sí. Deben verla, un clásico de la Nouvelle Vague.

martes, enero 25, 2005

Tormenta en el ce-ce-cerebro

Juro y perjuro que nunca más. Prometo que esta ha sido la última vez que me doy una fiesta así. Siento mi cerebro frito y mis emociones son esta semana como una montaña rusa. En la cama y en la biblioteca he experimentado extrañas sensaciones de desvanecimiento acompañadas de un aumento de presión y zumbido en los oídos muy intenso y desagradable. He tenido un sueño lúcido horrible del que no podía escapar: creía estar despierto y todavía estaba soñando, una y otra vez. Me desperté gritando como en las películas, pero sin tanto sudor: hacía frío. He estado a punto de ponerme a llorar súbitamente en dos ocasiones: mientras leía un artículo sobre Vicente Ferrer en un periódico universitario a la hora del almuerzo (con un bocata de tortilla con pimientos entre las manos) y al hacer la lista de la compra durante una clase y escribir la palabra "lechugui" en vez de "lechuga". Me sentí como un niño abandonado. Mis labios están agrietados, la piel de mi cara reseca, tengo las ojeras tatuadas y la boca llena de mordiscos autoinflingidos.

La tormenta química. La tormenta química me atormenta.

La Ola de Biruji

Esos tipos que se asoman desde la pantalla del televisor llevan asustando a la población con la ola de frío unos cuantos días. Hoy era el día D y nos hemos levantado verdaderamente acojonados. Estaba tomando un coffee en el salón y Yoli ha aparecido muy nerviosa preguntándome por la temperatura. Pusimos el informativo de la mañana y nos dijeron que 5º en Madrid, así que me he puesto el borreguillo y la bufanda rojinegra. He ido a mi empresa de traficantes de personas y he cobrado mi finiquito por los servicios prestados a Greenpeace durante la última campaña, recibir un cheque tan sabroso me ha puesto contento. Luego me he venido a la facultad y al salir del metro en Ciudad Universitaria me he topado con unas azafatas muy modernas moviéndose al ritmo de música de baile y ofreciendo esa bebida energética, Burn, a los transeúntes. Después de todo el puto findesemana metido en agujeros de dudosa reputación rodeado de putas y travestis (tres visitas en tres días al Babylon, sexshop/after hours) pensé que aquella visión se trataba de un deja vu o un flashback provocado por el exceso de drogas. Bueno, al menos me han regalado una camiseta, servirá para abrigarme contra este tsunami de frío. Aunque yo preferiría llamarlo ola friski o de biruji, para quitarle hierro al asunto.

viernes, enero 14, 2005

La chica nuclear

Hay, en mi clase de Física Nuclear, una chica muy guapa. Su piel es clara y parece suave, los dos estamos siempre muy aburridos. Se sienta un poco más allá y a mi derecha; a veces me apetece alargar el brazo y comprobar la tersura de la piel de su papo. Su ojo (su perfil solo me muestra uno) es de color almendra, su cabello, ondulado, también. De su otro ojo y del resto de su personalidad no sé nada. El curso acabará y yo aún no le habré dirigido la palabra, como siempre. Pasará a engrosar una nutrida galería de bellas estudiantes de física que nunca conocí. Esas que me salvaron de tantos momentos de tedio, esas que lograron que mi carrera se alargara hasta lo indecible. Esas que, como hermosas sirenas, hicieron que a veces deseara abandonar el barco. Y yo aquí, atado al pupitre como Ulises al mástil.

Malos tiempos para la lírica

Los temas líricos se han agotado
la soledad
la alegría
la ansiedad
la tristeza
y, sobretodo, la estrella
el amor.

Deberían inventar sentimientos nuevos.
Estos ya aburren.